Medicamentos milagrosos

Fecha Publicación: 22/5/2016

Que frágil es nuestra humana naturaleza y, por otra parte, qué lejos estamos aún de ser, por entero, racionales y cuán vasto es el espacio que tenemos para la mitología y la fábula. Si no fuera así habría muchos que tendrían que cambiar de oficio.

Hay muchas posibilidades de encontrar gentes que se dedican a explotar con envidiable facilidad esas brechas de credulidad, con olfato especial para detectar las debilidades, las aspiraciones, los ocultos deseos y, haciendo uso de esos forados, ganarse la vida vendiendo un irresistible coctel de ilusión y magia.

Como este emprendimiento tiene un límite, los prosaicos y nada imaginativos agentes de Sernac han dado la voz de alerta ante la abundancia de la oferta de productos milagrosos en el mercado. Sus nombres, todos reales, son de una inolvidable elocuencia: Cicatricure, Osteartrit, Vigorón y Desintoxicol, cada uno con una descripción de funciones que dejan convertida la fuente de la juventud en un recurso despreciable.

Se han interpuesto acciones judiciales por falta de evidencia de las afirmaciones publicitarias y por inducir a error o engaño a los consumidores en la difusión de sus productos, utilizar una estrategia comercial agresiva, que suele estar desajustada con la realidad, respecto de las propiedades que ofrecen tales productos, utilizándose, además, mensajes que apelan a las inconfesas debilidades de las personas.

Una pura pena, porque si se lee la información que proveen los fabricantes y esta fuera verdadera, este mundo sería mucho más fácil de vivir. Lo malo es que al final tienen razón los prosaicos, los que no creen en la magia.


PROCOPIO


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