Cruzada contra la obesidad infantil

Fecha Publicación: 19/5/2016

Difícilmente, la información relativa a la obesidad estará en los titulares, por dos principales motivos; el primero, es que no parece ser un problema auténticamente serio; y el segundo, es que es del tipo de realidades que deja con mala imagen el nivel de desarrollo de los países y su estatura cultural, ya que es necesario entender a la obesidad como una enfermedad y no como un problema estético y, por otra parte, inofensivo.

Un grupo de parlamentarios ha exigido que se incluya a la obesidad mórbida dentro del Plan Auge, los datos de soporte para esta iniciativa tienen larga data y han sido reiteradamente expuestos, solo que por razones como las enunciadas, resultan rápidamente desplazados por otros problemas de aparentemente mayor urgencia, lo que a su vez delata que no hay auténtica conciencia del impacto de esta condición en la salud pública chilena.

Chile se encuentra actualmente en el 6° lugar mundial en obesidad infantil y en el primer puesto en América Latina. Según publicación de la revista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta), se advierte que en Chile el 70% de los niños va a ser obeso en el corto plazo. En esa dirección, el último informe realizado por la Comisión de Finalización de la obesidad infantil (Echo, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), propone una serie de recomendaciones para los gobiernos encaminados a revertir la tendencia al alza de los niños menores de 5 años. 

Según datos del Ministerio de Salud, en Chile, para el año 2003 las personas obesas alcanzaban 6,8 millones, cifra que se vio aumentada para el año 2010, llegando a 8,9 millones de personas, además, las estadísticas destacan que en Chile el 22,3% de los niños de pre kínder son obesos, el 23,6% de Kínder, el 25,3% de primero básico. La prevalencia de sobrepeso en los niños menores de 5 años ha aumentado entre 1990 y 2014, del 4,8% al 6,1%. 

En el consumo de alimentos como el azúcar, sal, mayonesa y helados, el chileno supera con facilidad al resto de América Latina, muchas veces doblando y hasta triplicando la ingesta por persona de estos productos, en este punto hay una llamada de alerta, ya que el fenómeno se acentúa en niños de bajos recursos, ya que comer sano es mucho más caro que la comida chatarra y hacer ese gasto adicional requiere un difícil cambio en las prioridades de la familias.

La contraparte de dejar las cosas como es enfrentar un predecible escenario de patologías, ya que el sobrepeso y obesidad es un factor de riesgo para padecer diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer, osteoartritis y otras más en la etapa adulta. Además de comprometer seriamente la calidad de vida de los niños que se ven impedidos de participar en igualdad de condiciones en deportes y actividades físicas, ingresar al círculo vicioso del sedentarismo.

Falta muy poco para que comience a regir el nuevo Etiquetado de los Alimentos, que rotula con un disco pare de color negro todos aquellos productos envasados que contengan un alto contenido de azúcar, sal y grasas, ya se sabe que 7 de cada 10 personas lee las advertencias sanitarias que se colocan en estos productos y que, de ellos, un 50% reconoce que influye en la compra final.

No es un mal antecedente, existe la posibilidad de cambiar para mejor, pero hay que empeñarse en cambiar hábitos en los niños, solos no serán capaces.


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