Renovación de un emblema urbano de Concepción

Fecha Publicación: 3/9/2015

Una parte emblemática de la ciudad ha entrado en obras, con todos los inconvenientes propios de trabajos de mucha envergadura que se ejecutan en zonas de alta densidad habitacional y comercial, es dable esperar encendidas polémicas en el futuro próximo por alguno de los trastornos y daños causados por esta invasiva intervención.

Es la consabida historia anunciada, desde el culturalmente clásico; hasta cuándo dejan esto como está, al cuándo van a terminar con esta molestia. Queda, frente a estas esperables reacciones, la autoridad a cargo, para disminuir los incordios, para asegurar que los plazos se cumplan, para supervisar que todo se realice como fue acordado y, sobre todo, para informar continua y permanentemente a la ciudadanía del estado de avance y de los eventuales inconvenientes en cuanto surjan.

Debería ser un escenario conocido, al haber enfrentado situaciones semejantes en la primera fase de esta obra y en las experiencias, no todas gratas, vividas durante la remodelación del paseo peatonal, donde hubo instancias que llevaron a malentendidos y reclamos solo por haber omitido la información con la debida antelación.

En este caso se trata, ni más ni menos, que de la Diagonal, diseñada en 1941 como resultado de un concurso abierto, convocado por la Corporación de Reconstrucción y Auxilio, y construida siguiendo los lineamientos del nuevo Plan Regulador, elaborado como consecuencia del terremoto de Chillán, en 1939. El concurso tenía como objetivo unir la Universidad de Concepción con el centro de la ciudad, comunicando con la Plaza Independencia por medio de un paseo peatonal, rompiendo así definitivamente el tablero de ajedrez del trazado de la urbe, según los usos de la fundación de ciudades en la colonización española

En agosto de 2013, la actual autoridad edilicia y el entonces intendente inauguraron el primer tramo de la rambla Pedro Aguirre Cerda; en esa oportunidad el jefe comunal, junto con enfatizar el cambio importante del rostro de una calle de alto tránsito, encarga a la ciudadanía su colaboración en el cuidado y mantenimiento. Como era de esperar, no faltaron los vándalos de siempre actuando sobre el mobiliario urbano, más el intento de los vendedores ambulantes de invadir este espacio de la ciudad. En el tiempo transcurrido se ha logrado preservar el lugar, que ya es parte del paisaje cotidiano. 

La segunda etapa de esta remodelación, con un costo de $1.669.000.000 del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, renovará el eje comprendido entre la Plaza Perú y calle San Martín, con la continuación del diseño de la primera etapa, con una importante diferencia; está en estrecha relación con un amplio y heterogéneo sector gastronómico, variopinto y abigarrado.

Ese entorno puede ser una atracción para los visitantes y habitantes de la ciudad o, por lo contrario, un lugar del cual será recomendable alejarse. Es entonces urgente, desde la partida, hacer partícipes a los empresarios del sector para regular la estética, la funcionalidad y establecer de común y comprometido acuerdo, normas y estándares para asegurar la calidad de esa oferta, incluyendo aspectos muy relevantes de seguridad ciudadana y de respeto a la comunidad habitacional del sector.

El potencial urbanístico de ese lugar es difícil de subvalorar, la Plaza Perú y su fuente, en un extremo, los Tribunales en el otro, es un eje urbano digno de figurar en nuestros mejores catálogos turísticos, en un futuro en extremo cercano, si todos hacemos lo que tenemos que hacer.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF