Riesgos de perder la austeridad

Fecha Publicación: 17/5/2016

Como propuesta sociológica, que para los entendidos debe parecer a lo menos enclenque, está aquella que postula que las sociedades están en su mejor forma cuando andan a palos con el águila, expresión que parece dar a entender que se trabaja sin descanso ni reposo, arduamente, para poder lograr lo indispensable, que nada viene fácil; y el águila, es decir, los imprevistos, el infortunio, la enfermedad, el dolor- interminable etcétera- está siempre presente y cercana, sin dejar demasiado espacio para escapar a las adversidades.

En pocas palabras, andar a palos con esa rápida ave de rapiña era altamente inconveniente. Sin embargo, mirando el lado positivo, en esas condiciones los individuos y los grupos tienen que ingeniárselas y ser innovativos y creadores, aunque no haya nadie para aplaudirlos.

Las sociedades son entonces austeras y sin tiempo para andar de parranda, salvo uno que otro festival, perfectamente delimitado para salirse de madre con licencia de las buenas costumbres, con fines estrictamente catárticos. El resto del tiempo hay que trabajar, producir y cuidar de los hijos y las pocas pertenencias.

Pero basta con hacerse las sociedades un poco más ricas y empiezan a romperse por las costuras y llega el aburrimiento, en gloria y majestad, más rico, más aburrido, con mayor necesidad de divertimentos y caprichos epicúreos. La familia pierde importancia, llega la farándula y la tendencia a permanecer en un deseable estado de perpetuo carnaval, es una cierta hipérbole, pero el punto es más bien la posibilidad de perder la ruta cuando todas las necesidades elementales y muchas de las otras se encuentran definitivamente resueltas.
 


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