La obligación moral de ser ético

Fecha Publicación: 15/5/2016

Es preciso confesar que no es de esos términos de fácil digestión, aunque por lo general los productos de Kant, como el que sigue, no se caracterizan por su convocante simplicidad. Sin embargo, este, el del "imperativo categórico", es inevitable, justamente porque parece haberse diluido mucho más allá de lo tolerable aquello del imperioso cumplimiento de ciertas obligaciones o modos de comportamiento.

Para don Emmanuel, se trata de un mandato con carácter universal y necesario: prescribe una acción como buena de forma incondicionada, manda algo por la propia bondad de la acción, independientemente de lo que con ella se pueda conseguir, para Kant este tipo de imperativo es propiamente de la moralidad.

Nos enteramos tempranamente de su existencia; imperativos categóricos expresados como "debes hacer X", o, en su versión prohibitiva, "no debes hacer X"; "debes ser veraz", "no debes robar". Hay, eso sí, una diferenciación entre imperativos hipotéticos, es decir, los que se cumplen por temor a las consecuencias o por conveniencia y, el verdadero imperativo categórico el que se cumple movidos por nuestra propia voluntad.

El comportamiento ético, por ejemplo, es críticamente necesario saber si se trata o no de un imperativo y si lo es, de que clase, si se trata de categórico auténtico, surgido de lo más convencido de nuestra naturaleza, o es el resultado del temor a que nos pillen.

En el ámbito particular la diferencia entre ambas posturas podría estar en el catálogo de las calidades de las personas, unas mejores que otras, pero en el ámbito de las autoridades públicas, o entienden la ética como un imperativo categórico, o no debieran estar donde están.



Procopio
 


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