Para qué sirve la Constitución

Fecha Publicación: 15/5/2016

No es una pregunta que pretende por si misma ser provocadora o escéptica, es que saber de su utilidad es trascendental para emprender el desafiante emprendimiento de redactarla o cambiar su texto, si fuera solamente una opción, que exista o no, los términos en que resultara escrita serían solo referenciales.

Las constituciones son documentos jurídicos que promueven la organización de una comunidad, de manera que sus miembros puedan vivir bajo la tranquilidad ofrece la existencia de "un marco jurídico estable de convivencia que, por un lado, proclama y garantiza los derechos sustanciales de los individuos que integran dicha comunidad, y que, por el otro, organiza los poderes bajo el principio de división y control recíproco".

Disponer de ese marco ha sido desde siempre una necesidad, para gobiernos de las más diversas naturalezas, cartas magnas, pactos y contratos sociales. Sin embargo, solo en épocas relativamente recientes hay un concepto casi universal de que no puede haber democracia, ni un Estado democrático, sin Constitución. En consecuencia de lo anterior, cuando las comunidades políticas transitan de regímenes autocráticos a formas democráticas, la primera dinámica propende a dotarse, como prioritaria e indispensable decisión, de un texto constitucional.

Bien puede ser que recordar algunos principios elementales pudieran ser ociosos en otras circunstancias, pero después de un largo período de abandono en la formación ciudadana de nuestros jóvenes, se hace necesario plantear algunas precisiones; en primer lugar, para que un Estado pueda ser descrito como poseedor de una Constitución verdadera es necesario que dicha Constitución sea no sólo documento político, sino, además, una norma suprema del ordenamiento jurídico y que, como tal, obliga a su debido cumplimiento, no sólo a los ciudadanos, sino, lo que es más importante, a los poderes públicos,

Una constitución arquetípica, la de EE.UU, sobre la cual Louis Rougier comentó: "cuando consideramos cómo una constitución redactada por un grupo de caballeros rurales, para cuatro millones de coloniales, se ha adaptado a las necesidades del país más industrializado del mundo, con una población de 200 millones, nos vemos obligados a preguntarnos si no sigue siendo hasta ahora la mejor garantía de la libertad que se haya logrado en cualquier nación".

En nuestro entorno histórico no ha sido de la misma manera, la Constitución tiene sucesivas generaciones, adaptadas a la voz de los tiempos o a la voluntad de líderes inspirados con diferentes intencionalidades.

Nuestra actual Constitución tiene principios difícilmente cuestionables, su primer artículo, "las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos", claramente establece un compromiso, para la sociedad y el Estado en su conjunto, que no termina de cumplirse.

Hay otro artículo, sin embargo, que para la realidad regional deja claro que la Constitución por sí misma no es suficiente, el artículo tercero, en su segundo párrafo, expresa: "los órganos del Estado promoverán el fortalecimiento de la regionalización del país y el desarrollo equitativo y solidario entre las regiones, provincias y comunas del territorio nacional", esas letras está allí desde el año 2005, estar en la Constitución no ha servido de mucho, es motivo de reflexión estimar el significado e impacto de las nuevas frases que conformen una eventual nueva Constitución.


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