El nacimiento una Universidad que cambió la historia regional

Fecha Publicación: 14/5/2016

Tendrá que acercarse el día que la ciudad de Concepción vuelva a exhibir la pujanza que tuvo, en tiempos de relativa holgura, cuando con el concurso de sus ciudadanos se construye el Teatro Concepción, que se inaugura con un gran concierto, en noviembre de 1890.

Llegan tiempos de cambio; durante la primera guerra mundial, Alemania logra producir salitre sintético, elemento vital para la guerra, lo que determinó la decadencia del nitrato natural. Chile se vio obligado a disminuir su producción y en pocos años se produjo el cierre paulatino de las oficinas salitreras y con ello una grave cesantía, que motivó la migración de miles de mineros cesantes hasta el centro y sur del país.

La festejada inauguración, en 1914, del canal de Panamá, con sus ventajas para la comunicación marítima y el intercambio comercial y económico entre los dos océanos, es una noticia ingrata para los puertos chilenos, que progresivamente pierden importancia. 

El primero de noviembre de ese mismo año, los penquistas que salían del camposanto se alarmaron por los truenos lejanos de las baterías de las flotas inglesa y alemana que se batían frente a Coronel.

En medio de la crisis interna del parlamentarismo y la eclosión de fuertes movimientos sociales, Luis Emilio Recabarren se reúne con su recientemente fundado Frente Obrero de Chile, en esta ciudad en el 1919.

Con tales signos, en ese escenario, es posible que los penquistas de hoy hubieran decidido paralizar toda iniciativa, en esa más que evidente crisis de incertidumbre, sin embargo, igualmente, a pesar de todo y con la fuerza de la voluntad para suplir una necesidad impostergable, un grupo de destacados vecinos de la ciudad se reúne para iniciar un proyecto de Universidad y Hospital Clínico.

Ese día, el 23 de marzo de 1917, en la sala de sesiones de la ilustre Municipalidad, se convoca a una asamblea plural; radicales, demócratas, liberales y conservadores, 18 masones, algunos anticlericales, algunos católicos, entre ellos dos sacerdotes. El alcalde Luis Castellón se felicita de "albergar en su salón principal a un grupo numeroso y selecto… para el estudio de un gran proyecto para la prosperidad intelectual de la ciudad y el sur del país". 

Las dificultades desde el poder central retrasaban el avance, hasta que el futuro rector Enrique Molina concluyera que el gobierno no tenía voluntad de permitirla, no eran solo las penurias financieras, sino las rivalidades políticas y sectarias, en sus propias palabras; "no faltaba tampoco la menguada intriga de un corazón pequeño".

La Universidad abre sus puertas en 1919, con 123 alumnos y cuatro carreras, aunque su personalidad jurídica le es concedida en un día como hoy, en 1920, mediante el decreto 1.038, firmado por el Presidente Juan Luis Sanfuentes.

Es difícil tratar de imaginar al ciudad si no existiera la Universidad, qué clase de ciudad sería, cuál su población y perfil. Puede que sea menos complejo estimar que sería de la ciudad si la Universidad dejara de existir.

En el acto celebratorio de la fundación se expresó el aporte que la Universidad ha hecho al desarrollo de la región y al país, sumado a las ideas fuerza de la institución, el lema más conocido: por el desarrollo libre del espíritu y el otro, producto igualmente de la visión de futuro del rector Molina, como un mensaje a las sucesivas generaciones; que sin verdad y esfuerzo, no hay progreso.


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