La frecuente vergüenza ajena

Fecha Publicación: 11/5/2016

En una primera impresión, esta extraña forma de emoción, sentir por otro, no tiene explicación racional, es posible incluso que algunas personas perciban estas emociones ajenas como intrusas y se sientan inconfortables al experimentar algo que no les pertenece.

Una de estas raras sensaciones es la llamada "vergüenza ajena", sentir una profunda vergüenza, un deseo interior del tipo "trágame tierra", al ver a un prójimo hacer el ridículo, o portarse inadvertidamente de la manera más inapropiada posible, dadas las circunstancias.

Como era de sospechar, en esta situación interviene la capacidad empática, modificada por la situación social, "las emociones cobran una dimensión nueva en el contexto social: no es lo mismo perder al ajedrez en tu casa, que delante de todo el mundo", explica un catedrático de Psicobiología cuyo nombre no viene al caso.

La neurociencia, la posibilidad de registrar la actividad cerebral más fina, desarrollo de los últimos decenios, pone las cosas en su lugar; la vergüenza ajena activa las mismas zonas del cerebro que cuando vemos sufrir físicamente a alguien. Según un experto en esta nueva ciencia, cuando se tiene vergüenza ajena, es empatía por alguien que pone en peligro su integridad al violar las normas sociales, se trata de una vergüenza empática.

Teniendo eso en claro, la capacidad empática varía de persona a persona, desde los que experimentan mucha, a otros que les da lo mismo, la desventaja de estos últimos es que puede pasárseles por alto que algunas de sus conductas son vergonzosas y nos dejan a nosotros la inconfortable sensación de la vergüenza ajena, como nos pasa al enterarnos por los noticieros.
 


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