Preocupante aumento de la percepción de inseguridad ciudadana

Fecha Publicación: 2/9/2015

En abril del, presente año, se informaba que cinco comunas del gran Concepción ejecutarían proyectos por cuatro mil 200 millones de pesos, para mejorar los niveles de seguridad ciudadana, el antecedente para este tipo de iniciativa, como otras que se han tratado de implementar con similares propósitos, es la reiterada ocurrencia de robos, considerado uno de los delitos más recurrentes en la región. 

Es muy posible que la policía conozca muy bien los lugares donde se registran más hechos delictuales y que ha sido justamente con esa base que se ha establecido en ese proyecto determinadas prioridades, en consecuencia a la frecuencia y magnitud de los delitos. Se espera, como se ha esperado muchas otras veces, que los recursos empleados mejoraren los niveles de seguridad.

Si se tiene la oportunidad de conversar con conductores de taxibús, en el terreno de las confidencias, declaran que saben perfectamente como ocurren los delitos en sus vehículos, que conocen a los delincuentes apenas se suben a robar a sus desprevenidos pasajeros, que incluso les observan operar por los espejos retrovisores, pero no tienen otra opción que callar, les va en eso su integridad física y su actividad laboral.

Los comerciantes de las galerías comerciales de la ciudad, la marca de clase que la distingue, son, del mismo modo, testigos de las fechorías que se cometen en las afueras de los locales, las vías de escape de los delincuentes, lanzas y escaperos. Al igual que los conductores, tienen que guardar reserva y hacer, si no denuncias, que no llevan a parte alguna si no son capaces de atrapar a los delincuentes in fraganti, por lo menos solicitudes para conseguir vigilancia policial, la cual opera por presencia y por lo mismo es inoperante tan pronto da la espalda.

Como dato anexo, en una información reciente, la Policía inglesa calificó a los carteristas chilenos como "los más hábiles de Londres" debido a su profesionalismo, rapidez y a las dificultades para rastrearlos, el diario The Times comenta que los "lanzas" chilenos trabajan, por lo general, en grupos de entre tres y seis integrantes, que identifican a las personas más adineradas, las persiguen y les roban. Aunque los delincuentes locales no alcancen esas cotas, es igualmente ilusorio que la sola participación de la comunidad, como las autoridades insisten en proponer, sea suficiente para hacer un cambio definitivo en este estado de cosas.

La sensación de inseguridad ciudadana se ve incrementada por la falta de consecuencias. No importa los términos racionales que se empleen para atenuarla, lo que prevalece es el justo convencimiento de la población que la Seguridad Pública es uno de los pilares fundamentales del desarrollo de sociedades modernas, y constituye un tema prioritario para el país: garantizarla es un deber del Estado y un derecho de cada ciudadana y ciudadano en un régimen democrático.

Cuando esta condición no se cumple, la ciudad corre el peligro de sectorizarse, en niveles percibidos de riesgo, lugares que es recomendable evitar, lamentablemente esos lugares pueden estar en pleno centro de la ciudad, iniciando un círculo vicioso difícil de cortar.

Si los delincuentes siguen operando libremente en las calles, si siguen saliendo de los tribunales horas más tarde si son atrapados, para continuar robando, la respuesta natural de las potenciales víctimas es salir de allí, entregar los espacios a los delincuentes ante la incapacidad de la autoridad de proteger a la gente decente.


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