Requisitos mínimos para recuperar libertad

Fecha Publicación: 7/5/2016

El mundo político suele vivir en su propia dimensión desconocida, inmersos en su bien remunerado oficio, bien cobijados y envueltos en sus propios mantos de dignidad, terminan por olvidar que se deben a sus electores y que sus intereses y los del pueblo llano han dejado de estar en armonía. 

Como sucede ahora mismo, en lucha encendida por pactos y convenios, por renuncias y reagrupamientos, mientras el ciudadano medio, bastante estupefacto, observa cómo sus preocupaciones cotidianas resultan desatendidas, desplazadas por estas interminables maniobras.

Entre esos lamentables olvidos, está aquel de los sentimientos de inseguridad de la ciudadanía y la desconfianza creciente en una justicia que no parece operar, que a pesar de las altas tecnologías disponibles, de la publicitada alta competencia profesional de las policías, el delito ocurre impunemente, con ministros en visita en Arauco, solo para enterarse de otra lista de camiones quemados, madera robada y gente bajo amenaza. Que audaces delincuentes roben vitrinas de joyerías a martillazos, a plena luz del día, en centros comerciales supuestamente seguros.

Se llega así a una situación altamente preocupante, el concesionario de una bencinera, expresa; "quitarle la vida a una persona es bastante doloroso, pero en esta situación era él o yo". En los últimos asaltos que ha sufrido, ha muerto a balazos a cuatro delincuentes, dejando heridos a otros tres. 

En ese contexto, es un punto menos que inexplicable la liberación de 1,980 presos que fueron beneficiados por el Poder Judicial. "Es una cárcel que se abrió", describe una sorprendida ministra de Justicia, Javiera Blanco, refiriéndose a la decisión de las Cortes de Valparaíso que beneficiaron a 788 personas de 875 o un 90% de las solicitudes ingresadas por los internos y Santiago, que hicieron lo propio con 568 reos de 1.768, o un 32,1% de los solicitantes.

En una excusa sorprendentemente pobre, el vocero de la Corte Suprema, Milton Juica, justifica el beneficio, ya que se pretende "reducir el elevado y generalizado nivel de hacinamiento e inhabitabilidad que se vive en nuestras cárceles y centros de detención". Ese motivo, aunque importante desde el punto de vista del derecho de los convictos, no determina una solución con estas características, sobre todo cuando personeros de la gendarmería, en Valparaíso, indican que la Comisión de Libertad Condicional concedió el beneficio a 788 internos, a pesar que 528 de ellos tenían un informe desfavorable.

Se cumplió con prontitud la peor de las profecías; de los reos que fueron liberados en Valparaíso. Uno fue detenido cerca de un día después por estar involucrado en un robo con sorpresa. Se libera a un doble homicida, a delincuentes sexuales, es muy difícil creer, con esos antecedentes, que se haya asegurado la reinserción de estas personas a la sociedad, es un signo dañosamente negativo, teniendo a la vista el accionar actual de la delincuencia y su aparente impunidad.

Ya es suficientemente ingrato que los ciudadanos tengan que hacer inversiones cuantiosas para proteger a los suyos y sus pertenencias, peor es cuando, ante la percibida indefensión, deciden encargarse del asunto hasta el extremo de matar a otro ser humano, retrocediendo a épocas distantes, de autodefensa, fácilmente deteriorable a agresión arbitraria y abusiva.


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