Corruptio optimi pessima

Fecha Publicación: 5/5/2016

Llegar a leer lo que escribieron hombres como nosotros, solo que hace muchos siglos, es un ejercicio altamente recomendable, primero como infalible receta contra la soberbia, porque muchos tremendos pensamientos e ideas han sido ya enunciados y elaborados con increíble solvencia por otros que no tuvieron, ni por asomo, los recursos que tiene ahora el más elemental de nuestros estudiantes de educación básica. Con los medios más rústicos, resolvieron problemas de complejidad enorme, como lograr medir el perímetro de la tierra observando la sombra de un bastón, a medio día, solo que en lugares diferentes.

El otro poderoso aporte es encontrar que esos muy lejanos parientes nuestros, al menos parientes en ser del género humano, tuvieron en su momento, la experiencia de juzgar con desilusión y amargura el comportamiento de sus congéneres, el descubrimiento de las debilidades de la especie. Podemos descubrir en sus testimonios, salvados de milagro de las inclemencias de los siglos, la existencia de malas prácticas desde los tiempos más remotos, solo que tenían tan eufónico denominador.

Como ejemplo de estos testimonios, una frase, casi traducible sin más, corruptio optimi pessima (la corrupción de los mejores es la peor de todas), se usó precisamente para pedir las penas del infierno a quienes así actuaban y que se puede aplicar - la expresión, no todavía la pena- a directivos, políticos y otros servidores del Estado corruptos en sus cargos.

Hubo mecanismos para corregir esa tendencia en la antigüedad, de seguro que puede haberlos en nuestros tiempos, a ser empleados por los mismos en posición de autoridad y por aquellos que se cansen de soportarlos.

PROCOPIO


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