La mala hora de las lamentaciones tardías

Fecha Publicación: 5/5/2016

Parece estar en el karma de la ciudad de Concepción; Alonso de Ercilla resume la acción fundadora de Pedro de Valdivia; "llegó al Andalién, do la famosa ciudad fundó de muros levantada, felice en poco tiempo y desdichada". No proféticamente, sino por ser testigo de destrucciones por causas naturales o por sucesivos y devastadores ataques mapuche.

Los penquistas deberían estar acostumbrados a levantar tanto edificios, puentes e iniciativas y verlos derrumbarse. Sin embargo, o se han ido los penquistas dispuestos a levantar la ciudad las veces que hiciera falta, o los que quedan no están interesados en otra cosa que sus intereses personales.

Puente detenido, mercado en moratoria, soterramiento de la línea férrea en estado de vigilia, una larga relación de intentos fracasados, imagen lamentable de una urbe con ínfulas de ser la segunda del país, en su momento candidata a capital del reino. En otra vuelta de tuerca, hace días, en una resolución que por supuesto golpeó a todo el mundo deportivo nacional, en Consejo de Presidentes extraordinario, la Anfp decidió la desafiliación de Deportes Concepción del fútbol profesional.

Las razones son absolutamente atendibles, se llegó a la conclusión que el club no tenía viabilidad financiera. Según lo informado por los dirigentes, las deudas de Deportes Concepción llegan a los $1.800 millones, con un gasto mensual de aproximadamente $180 millones y un ingreso de la mitad de esa cifra. La resolución advierte que al alto costo operacional se agrega la circunstancia que los controladores no han inyectado recursos al club, ni estuvieron disponibles para presentar una solución.

Las consecuencias de esta determinación son expeditas y graves, ya que según el reglamento, cuando un cuadro resulta desafiliado en el transcurso de un torneo, "ocupará el último lugar de la tabla de posiciones de la temporada que se encuentre jugando". En términos crudos para la dignidad ciudadana, el Deportes Concepción ya no será parte de la Anfp, es decir, del fútbol profesional, y debe empezar todo de nuevo, en un doloroso peregrinaje desde el amateurismo.

Ha llegado, en consecuencia, la consabida fase lacrimógena, del rasgar vestiduras y echar cenizas a los cabellos, de los falsamente sorprendidos por una situación evidente y antigua, muchos de los llamados a respaldar al club se restaron, miraron para otro lado mientras las crisis económicas se sucedían en diferentes intentos de sobrevivir.

Por decenios, se arrastró una condición precaria, por falta de apoyo y respaldo, incluyendo a muchos de la ciudadanía que ahora salen a protestar, cuando pudieron estar en el estadio, acompañando al puñado de hinchas auténticos del maltratado y luchador león de Collao, como pudo ser para el venerable equipo del Vial. No ha sido la primera vez, sin el auxilio de la Universidad de Concepción, por ejemplo, la Orquesta Sinfónica habría perecido por falta de aportes concretos de diversas instituciones que en su momento se declararon auspiciadores de la iniciativa.

El descenso del equipo es simbólico de la condición de la ciudad, la que no logra mostrar el dinamismo que se requiere para ocupar el lugar que merece, a pesar de haber colectivos y personas interesados en este despegue, falta compromiso y entrega, recuperar la identidad de la ciudad y revertir la tendencia a las malas noticias.


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