La asistencia a los cabildos en el proceso constituyente

Fecha Publicación: 4/5/2016

Tal y como se había anunciado, desde el 23 de abril se han desarrollado los encuentros locales para el proceso constituyente, que continuarán hasta el 13 de junio. La tarea en estos encuentros es responder tres preguntas que orientan las discusiones: valores y principios que deben inspirar y dar sustento a la constitución, derechos, deberes y responsabilidades que la constitución debiera establecer para todas las personas, y qué instituciones del Estado debería contemplar y qué características deben tener.

No es una temática de fácil despacho, empezando por sus enunciados, cuyo significado puede ser difícil de interpretar para algunos de los participantes, pero es un ejercicio que hay que hacer sin restarse. El asunto está sobre la mesa, terminadas las polémicas hay una obligación moral y republicana de recogerlo.

Los predecibles ríos de tinta o la ocupación invasora de las redes sociales se han hecho cargo de este transversal asunto. El largo proceso de dar a luz una nueva Carta Fundamental, por mucho que parezca como meta imposible, la primera línea del primer artículo, por ejemplo; "las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos".

El ministro Secretario General de Gobierno, Marcelo Díaz, ha salido al paso de las críticas por la baja convocatoria que tuvieron algunos encuentros locales, empezando por recordar la participación a la fecha de aproximadamente 19 mil personas y 500 cabildos inscritos, lo que serviría para demostrar que existe interés ciudadano, aunque en realidad no son cifras representativas para un padrón electoral de sobre 13 millones de ciudadanos.

Se utiliza la baja convocatoria como una demostración de transparencia, "el carácter autónomo, la no interferencia del Gobierno ni de ningún otro actor político en decisiones de los ciudadanos". Se ha valorado igualmente la actitud participativa de algunas de las agrupaciones políticas de oposición, aunque al mismo tiempo hayan puesto de manifiesto sus severos resguardos a la mecánica del proceso y su eventual utilidad.

No es difícil tener reservas, hay mucha información disponible para pensar en dificultades, por irrebatibles que sean los argumentos para indicar que la consulta a los ciudadanos es indispensable. La realidad sigue estando allí; el escaso interés de las personas por participar, la indiferencia por la cosa pública de la gran mayoría, la altísima tasa de abstención en los actos electorales.

Por otra parte, hay elementos culturales, la casi completa ausencia de formación cívica, falta de valores comunitarios y de vida colectiva, y, del mismo modo, de competencias indispensables, como el alto número de analfabetos funcionales, es decir, la elevada proporción de adultos que no entienden lo que leen o que por efectos de una educación falente no manejan conceptos abstractos, justamente aquellos que inician el debate; como valores y principios que deben inspirar y dar sustento a la constitución. 

La Constitución está en el debate, por tanto nadie es ajeno, terminará por imponerse una necesidad desatendida y que debió haber sido prioritaria; hay que conocer de qué se trata antes de iniciar un proceso de reconstrucción.


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