El entorno inmediato del cambio climático

Fecha Publicación: 30/4/2016

Hace tanto tiempo, a escala humana, que nuestra especie ha estado en este planeta, que ha terminado por convencerse que la Tierra es eterna. A pesar que la ciencia ha hecho lo posible por mostrar que no es así. Aunque, íntimamente muchos, sobre todo jóvenes adultos responsables, intuyan que algo no funciona como es debido en el modo como el hombre usa los recursos planetarios, esas dudas y consideraciones no alcanzan el punto crítico en el cual nadie puede dejar de tener cuidado con lo que hace.

Algo debe haber ocurrido, hay información que seguramente es privilegiada, para que los gigantes de la industria y, por ende, de la agresión al ambiente, hayan decidido, no como muchas otras veces para intercambiar declaraciones líricas y para el olvido, sino documentos que efectivamente sirvan para cambiar el curso de los acontecimientos.

El acuerdo de París, que se firmó recientemente en Nueva York, es el primero de naturaleza global contra el cambio climático, con ese objetivo más de 60 gobernantes asistieron en la ONU a la firma de este documento para dar ejemplo al mundo, el cual se había generado el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa, con los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, se opta así a sustituir en 2020 al Protocolo de Kioto, con un objetivo muy acotado; mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.

El texto recoge que los países se comprometen a llevar a cabo "todos los esfuerzos necesarios" para que no se rebasen los 1,5 grados y evitar así "los impactos más catastróficos del cambio climático". Estados Unidos y China, los países más contaminantes del mundo, que buscan liderar esta iniciativa, ambos estados se han fijado metas para controlar emisiones. EE.UU entre un 26 y un 28% respecto a los niveles de 2005 y China ha prometido impedir el crecimiento de sus emisiones a partir de 2030.

Hay en este orden de acuerdos significativos costos, miles de millones dólares, para conformar un fondo que sostenga los cambios profundos que deben ser implementados para una producción más amigable para el planeta, además del acuerdo de supervisar los grados de avance y monitorear su progreso.

Lo fundamental en este orden de acuerdos es que no puede resolverse todo desde las cúpulas, por bien orientadas que estén; como es casi inútil repetir, se trata de un problema global, o sea, que atañe a los continentes, a los países, a las ciudades, a los barrios, a las familias y a cada uno de nosotros, a todo lo largo y ancho del planeta.

Particularmente en nuestra región, urge desarrollar una cultura del cuidado al ambiente, no meramente discursiva, sino militante, en reciclar, en usar la energía responsablemente, la calefacción, en transporte, en actos innúmeros y a veces minúsculos, se juega día a día la salud de la Tierra, con el agente humano como principal y posiblemente único responsable de sus enfermedades.

Conociendo esta humana naturaleza, los cambios en los planes educativos para enseñar a cuidar este patrimonio elemental e irremplazable, las campañas y las jornadas de capacitación y de toma de conciencia, tendrán que ser acompañados de reglamentos y penas duras para los renuentes, algo así como por la razón o la fuerza, con fines civiles, sin la ya tradicional tibieza para aplicar la ley, que termina por hacerla desaparecer.


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