Inquietudes respecto a la nueva y disminuida Región del Bío Bío

Fecha Publicación: 1/9/2015

La Región del Bío Bío quedará reducida en aproximadamente un 37% de su territorio y mermada su población en más o menos 24%, esos son las simples cifras, lo que resulta difícil de calcular es el número de posibilidades disminuidas o el porcentaje de sus pérdidas en potencial. Es un capítulo a cerrar, es posible que en un futuro, cuando las coyunturas que hicieron deseable, e incluso posible, esta escisión, hayan tenido la oportunidad de examinarse a la luz de una nueva concepción de territorialidad, se piense en estudiar una alianza estratégica, entre la nueva región y su antigua e ineficaz copartícipe, por un gran proyecto que concurra al robustecimiento de ambas y al mejor desarrollo del país.

Mientras tanto, sin saber realmente lo que a estas dos regiones les depara el destino, se puede hacer una perífrasis de las frases finales de la apología de Sócrates, condenado por sus jueces; cuál de ellas va a una mejor suerte, nadie lo sabe, solo los dioses. Esperando, por el bien de todos, que sea el mejor de los resultados para ambas, empeñadas en sus sinceros esfuerzos de felicidad y progreso.

La Región del Bío Bío tiene un escenario hasta cierto punto más predecible, ya que tiene todas las marchas probadas y más experiencia administrativa, sólo que está obligada a replantear sus objetivos en este nuevo escenario, que tiene, además de realidades objetivas, lecciones de las cuales sacar provecho, siendo la primera la necesidad de trabajar un proyecto de desarrollo en relación cercana y permanente con todas las provincias y comunas. El hecho que un grupo de expertos altamente calificado, que un grupo de políticos muy comprometidos, o estudios técnicos de alta complejidad terminen por elaborar un proyecto a todas luces correcto, no significa que pueda llevarse a cabo sin más, es imprescindible la participación ciudadana.

La participación no es para corregir los datos técnicos, es para ponerlos en el contexto de las prioridades, de las necesidades percibidas, para detectar las áreas postergadas, para hacer los cambios en justicia y unidad. Trabajar sin tener en cuenta estos factores invita a nuevas particiones, de los postergados o los que se sientan ajenos, en busca de una solución que no se consigue sin la socialización y el compromiso con las metas futuras.

La Región enfrenta nuevos desafíos, su plan de desarrollo ha quedado hasta cierto punto obsoleto. En el último estudio correspondiente a junio de 2015, la Región del Bío Bío exportó productos por 387,3 millones de dólares, experimentando una baja interanual de 22,7%, por otra parte, el volumen exportado disminuyó en 6,8% respecto a junio del año anterior, totalizando 771.089 toneladas, una tendencia negativa atribuible a la contracción de los sectores Industria, Pesca, Minería y Resto de Exportaciones en comparación anual. No es el momento de describir cuánto de aquello corresponde a la provincia de Ñuble, pero lo que sea, no estará presente en futuros balances.

Si hay algo que positivamente no va a experimentar cambio alguno, es que el crecimiento y el desarrollo de la nueva Región del Bío Bío dependerán del trabajo y la fuerza de la propia región y la de todos sus principales actores. Con la larga experiencia al respecto, no puede esperarse cesiones graciosas de poder o de financiamiento, menos ahora cuando parte de la fuerza colectiva ha migrado. Urge una revisión de los planes de la Región de cara a un nuevo escenario, que no tiene porque ser peor solo por ser diferente.


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