Polémica solución vial para la comuna de San Pedro

Fecha Publicación: 23/4/2016

Una situación que puede resultar en la ejecución de una obra que no recoja adecuadamente los argumentos de los habitantes de la ciudad, el temor a verla cortada por una calle donde circulen camiones, por décadas, como ocurrió con Penco, olvidando el costo y el tiempo que debió emplearse para corregir esa indudable anomalía.

 

La idea de ciudad es un desarrollo natural de comunidades en necesidad de mutuo auxilio, un colectivo cuyas diversas capacidades y deseos obligan a la formulación de normas; la vida urbana, cuyo fin último es la calidad de vida de quienes la habitan, que de no cumplirse resultaría en su abandono, como históricamente ha ocurrido.

El equilibrio de la vida ciudadana es frágil, ya que deben coexistir en armonía, factores de características complejas difíciles de conciliar. Lo que puede ser muy positivo para algunos puede resultar en un mal mayor para los otros, por tanto, es extraordinariamente complicado definir el bien común, llegar al acuerdo consensuado, donde las pérdidas y los logros no desplacen asimétricamente el fiel de la balanza.

El prolongado problema de colapso en conectividad de la comuna de San Pedro, es el duro precio de su éxito en el desarrollo comunitario, con el agravante de estar en una histórica ruta de paso de comunas de alta densidad y de zonas industriales cuya logística requiere de vehículos pesados.

La polémica se encuentra abierta al momento de conocerse los proyectos que se presentan como solución a la saturación actual que ha llegado a extremos insoportables, sin embargo, por agudo que sea el problema, nunca será lo suficientemente grave como para pasar por encima de lo razonable y entregar un remedio que sea un presente griego, de largo y negativo impacto en un futuro ni siquiera demasiado lejano.

En términos muy simples y por lo tanto no totalmente exactos, una solución hace pasar una vía cerca de la costa, otra atraviesa la ciudad. Un estudio académico sobre el particular explica que para realizarlo contemplaron variables rara vez presentes en situaciones similares en el país, como el paisaje, el impacto ambiental, los perjuicios y beneficios que genera la obra. Particularmente relevante es el impacto sobre el humedal existente en ese sector y sobre las personas al pasar el camino partiendo en dos la comuna, sus conclusiones indican como más beneficiosa la ruta costera.

Para los partidarios de la ruta Pie de Monte es importante el aporte que para este efecto ha hecho Forestal Mininco, empresa que ha donado 52 hectáreas para su construcción. Se ha declarado que la visión del municipio es posicionar a San Pedro de la Paz como una comuna sustentable que resuelve sus problemas en diálogo con los vecinos, justamente la aseveración en contrario de aquellos que insisten en no haber sido oídos.

Si es la comuna la que resuelve sus problemas mediante el diálogo, en algún punto éste se ha quebrado y los proyectos se encuentran más bien en el Ministerio de Obras Públicas. Una situación que puede resultar en la ejecución de una obra que no recoja adecuadamente los argumentos de los habitantes de la ciudad, el temor a verla cortada por una calle donde circulen camiones, por décadas, como ocurrió con Penco, olvidando el costo y el tiempo que debió emplearse para corregir esa indudable anomalía.

Sería imperdonable que por falsas prisas, o conveniencias de coyuntura, se lleve adelante una iniciativa a espaldas de los sentimientos de quienes han decidido poblar la ciudad, hacer allí sus vidas y que desean hacerla mejor para ellos, sus familias y sus hijos. Ante un compromiso de tan largo alcance, más vale la pena dejar espacio a la reflexión madura y al acuerdo que más cercanamente beneficie a todos.


 


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