El célebre jarabe de Mrs. Winslow

Fecha Publicación: 23/4/2016

Theophrastus Phillipus Aureolus Bombastus von Hohenheim, Paracelso para abreviar, era médico, alquimista y astrólogo. Nacido en Zurich en 1493, fue el primero en utilizar Laúdano, un compuesto para combatir el dolor, la angustia, la ansiedad, el ataque de nervios, el dolor de muelas, entre un montón de otras aplicaciones potenciales.

La fórmula contemplaba vino blanco, azafrán, canela y opio, y su éxito resultó completamente convincente, en el siglo XVII más. Un médico inglés, Sydenham, considerado el Hipócrates de su tiempo, patenta el laúdano con una variación en la fórmula y confiesa, con modestia, que ha recetado un total de 8000 litros de ese brebaje, con clientela selecta, el abate Rosseau, Richilieu, Luis XIV, para mencionar solamente algunos. En las boticas españolas ese preparado estaba en la lista de fármacos de existencia mínima obligatoria, hasta 1977.

Súper ventas, hasta principios del siglo XX, fue el célebre jarabe de Mrs. Winslow para bebés en todo el mundo occidental, para las intranquilidades de los niños al dormir o con motivo de la salida de sus dientes de leche, contenía 65 mg de morfina, derivada del opio, por cada 30 gramos de producto. Era la edad de la inocencia, ahora iríamos a la cárcel por uso de drogas sicotrópicas en la infancia.

El punto es que la salida aparentemente fácil de una realidad insoportable es el consumo de substancias. No estaría nada de mal, pero el asunto tiene dos claras desventajas; la primera, es que rara vez el uso es inofensivo; la segunda es todavía peor, la realidad, la que querríamos evitar, sigue allí, esperando por nosotros, con una sonrisa irónica y conmiserativa.


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