Inequidades que se manifiestan en el mundo del trabajo

Fecha Publicación: 20/4/2016

Las grandes tendencias económicas y el vocabulario descriptivo tecnificado de la macroeconomía no suele contemplar el efecto de esos discursos en el mundo laboral. Personas concretas, con familias y preocupaciones prácticas.

En términos del ciudadano corriente, los informes escuetos, los que llaman a la precaución o aquellos que anuncian largos períodos de problemas en el mundo de la economía, tiene una sola lectura para el trabajador corriente, por su propia experiencia; restricciones, no tanto del capital, que tiene muchas posibilidades migratorias y de vagabundaje en busca de mejores retornos, sino de los trabajadores, el factor de fácil control, asociando, en primera consecuencia, la baja de la producción con la disminución de la planta de trabajadores.

No tiene entonces nada de extraño esa conclusión, ya que si se describe un freno en la actividad económica, esa realidad afecta a los trabajadores en su percepción de la estabilidad laboral. En efecto, la Encuesta de Percepción del Desempleo que realiza el Instituto Libertad y Desarrollo, correspondiente a marzo de 2016, da cuenta que un 48% de la población siente un nivel alto o muy alto de temor a perder el empleo, una cifra 10 puntos porcentuales más alta que en diciembre de 2015.

Es un elemento preocupante, como para que las autoridades trabajen más en serio en la eliminación de factores internos que contribuyen a conformar este ambiente de inestabilidad y reserva de las inversiones, ante la permanente presencia de factores fluctuantes, de reformas que mutan, las reformas de las reformas, las leyes cortas, los pactos inestables y modificaciones sobre la marcha, ante la repetida declaración de su pronto envío al Poder Legislativo, como se los tiempos fueran más importantes que los contenidos.

Hay paralelamente otro universo: los que no temen, aquellos que ven en los tiempos difíciles amenazas, pero sobre todo oportunidades, de esa manera, un porcentaje considerable percibe el 2016 como un año para crecer profesionalmente y para conseguir nuevas oportunidades laborales. En este segmento de trabajadores, aunque menor, el 31% cree que conseguirá un mejor cargo en otra empresa y un 4% piensa que lo ascenderán en la misma compañía. Los informantes de la encuesta, pese al debilitamiento económico, observan que el mercado laboral sigue en movimiento y que las empresas reclutan seguido nuevos talentos y ofrecen desarrollo de carrera a sus colaboradores.

Es esta dualidad de lecturas de una misma realidad, la otra cara de la desigualdad social, de las considerables brechas de la sociedad, ya que mientras menos especializado sea el trabajador, mientras menores sean sus competencias, mayores son las posibilidades de reemplazarlo, por otro trabajador de mejores calificaciones, o por desarrollos de la tecnología. Mientras otro grupo, con calificaciones más altas, ve en los cambios de exigencia las oportunidades de poner en marcha sus competencias e iniciativas, faltantes en un universo con menor acceso a la capacitación.

Es otro de los elementos críticos oscurecidos por el debate de las gratuidades, la necesidad de mejorar las competencias de los trabajadores, frágiles ante los avances de la tecnología y los tiempos de vacas flacas.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF