Incontenible aumento del parque automotriz

Fecha Publicación: 19/4/2016

Hace ya mucho tiempo que el sueño de la casa propia ha quedado en un segundo plano, superado por una necesidad aún más urgente, llegar a destino desde distancias cada vez más grandes en vehículos que garanticen que esto ocurra en tiempos razonables y en condiciones adecuadas de seguridad, comodidad y puntualidad, tres factores raramente presentes en los actuales medios de movilización colectiva, dejando entonces el sueño del automóvil propio en la primera línea de las prioridades, ya que sin ese recurso cada persona queda literalmente librada a su suerte.

El resultado neto es el aumento inorgánico de vehículos que circulan por las calles y carreteras, cada vez más, en las mismas ya saturadas vías de circulación, que por las mismas razones requieren de más frecuente reparación con las consecuentes interrupciones, desvíos y atochamientos, que terminan por destruir los tres factores aludidos como las razones por las cuales las personas habían optado por movilizarse por sus propios medios. No es entonces en absoluto sorprendente, que los usuarios de las vías manifiesten agudamente su malestar.

Según las cifras entregadas por el Servicio de Registro Civil e Identificación, ha habido un crecimiento de un 127% de los vehículos que circulan en la capital regional del Bío Bío, en los últimos 15 años. En términos concretos, más de medio millón de máquinas.

Cuando se consulta a las autoridades en la materia, los que podrían de algún modo ser responsables de encontrar las adecuadas respuestas a esta situación progresivamente menos tolerable, suelen concluir, casi filosóficamente, que las personas optan por este medio individual de transporte como consecuencia de un satisfactorio progreso en el poder adquisitivo, por condiciones favorables del mercado y por una costumbre creciente de autonomía, automóviles como una prolongación del hogar, como también se deduce. En la última línea, aunque no se exprese, en el fondo, se trata de insinuar que las personas deben ser reeducadas, que se debe lograr un cambio cultural y que los hábitos deben ser modificados positivamente para aminorar la magnitud de estas dificultades.

La solución efectiva, sin necesidad de mutar la naturaleza humana, es precisamente ofrecer a esa misma humana naturaleza opciones más favorables, irresistibles, de tal manera que no resulte lógico, ni siquiera conveniente, moverse en vehículos particulares cuando se puede llegar a cualquier parte en forma más barata, más cómoda y más segura, que sea posible viajar haciendo otras cosas, avanzando en tareas, leyendo, descansando, en un ambiente acogedor y confiable.

Nada de eso se puede conseguir con el modelo existente y es, en consecuencia, absolutamente utópico que las cosas cambien si todo sigue como está, o con cambios efectistas y de maquillaje, rutas especiales, conexiones más expeditas, nuevas y más estrictas licitaciones, que en el fondo sigan siendo insatisfactorios e insuficientes.

La solución está en la reingeniería del transporte de pasajeros urbanos, no hay invento alguno, no es necesario inventar algo a partir de cero, estos sistemas está en todas las ciudades desarrolladas del mundo, menos vehículos pequeños, buses de rutas eficientes, de inexorable exactitud. Por supuesto que no es para mañana, pero hace mucho tiempo que esto se viene postergando. Alguien tiene que decidirse a pensar en grande.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF