El tiempo pasa irreparablemente

Fecha Publicación: 17/4/2016

Saturno se representa como un viejo con grandes alas, para recordar lo rápido que pasa el tiempo, en una mano tiene un reloj de arena y en la otra una hoz, con la que corta todo lo que pasa. 

Así que no está del todo mal que sea muy notorio el templo de este dios, antiguo y mortífero, en un extremo del foro romano, por su vinculación con Roma antes que esta naciera. En un contraste suficientemente latino, se estableció una celebración muy esperada en su nombre, las saturnalias, que en contrario de lo que pudiera pensarse, dado el carácter oscuro del dios en cuestión, era una fiesta desenfrenada, donde se invertían los papeles sociales de los participantes y por algunos días los siervos eran los patrones y vice-versa y donde todo estaba permitido, en la más enloquecida y desenfrenada versión de todo lo que puede hacerse en tiempos de jolgorio. Como para dejar pálido al carnaval de Rio en sus momentos más inspirados.

Una reflexión interesante cuando, casi sin sentir, después de los abrazos de año nuevo, ya nos encontramos a las puertas de mayo, tiempo de cumplir con todo lo se postergó para entonces, mes que se irá también rápidamente. El insaciable Cronos, Saturno, el del reloj y la guadaña, está allí, sin demasiados conflictos con el paso de los acontecimientos y devenires de los hombres, con santa paciencia. En consecuencia, parece lógica la toma de conciencia de la necesidad de usar nuestros tiempos con sabiduría, pero así mismo recordar que no es necesario tomarlo a la tremenda, las cosas son como son y hay espacios para que cada uno tenga, de vez en cuando, su propia saludable, aunque modesta, saturnalia.
 


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