Desafíos en el mes de la prevención y protección del trabajador

Fecha Publicación: 11/4/2016

Los pueblos felices no tienen historia y, por parecidas razones, requieren de pocas leyes, mientras más sean las historias, mientras más amenazada se encuentre la felicidad, más numerosas son las iniciativas para corregir esas malas tendencias, se recurre a dictar leyes, una dinámica que pretende solucionar condiciones desfavorables al imperio de la ley y cuando esta no es suficiente se le complementa, o agrega un nuevo cuerpo legal.

Cada ley, así observada, delata una falencia, una situación que la sociedad no quiso modificar, por comodidad, por economía, por muchas razones. Si la ley finalmente se aprueba conlleva, por los motivos propios de una imposición, la determinación de hacerla efectiva, ya que de lo contrario sería un esfuerzo inútil y una pérdida de confianza.

Hay una larga historia, que se sigue escribiendo todos los días, en relación con el mundo del trabajo, en el presente Mes de la Prevención y Protección del Trabajador, se vuelve a examinar y se refuerza el espíritu del legislador en la dictación de la Ley 16.744, que en su primer artículo declara obligatorio el Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, un seguro de cargo del empleador.

El seguro en cuestión protege al trabajador contra riesgos de accidentes sufridos a causa o con ocasión del trabajo, así como también las enfermedades causadas de manera directa por el ejercicio de su labor, una protección que se extiende a los accidentes de trayecto entre la vivienda y el trabajo.

Aun existiendo esa ley, aunque se encuentren perfectamente operativos los mecanismos para que el seguro opere eficiente y prontamente ante un accidente, nada de aquello resulta suficiente para compensar el daño al trabajador, o la pérdida de sus capacidades, o la vida misma.

Según datos del Instituto de Seguridad Laboral, la entidad pública encargada de administrar el Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales (ISL) al mes de noviembre del año pasado, hubo en Chile 15.644 accidentes del trabajo y 4.406 accidentes de trayecto, lo que implica representa un 78% y 22% de los accidentes laborales, un 3,8% menos en comparación con los 17.118 del 2014 a igual mes. En números absolutos, personas, no simples cifras, 78 accidente graves con amputación traumática y 77 accidentes laborales fatales. 

La recomendación de la OIT, está en las metas gubernamentales, posiblemente en la meta de cualquier gobierno responsable; "construir un medio ambiente de trabajo adecuado y condiciones justas, donde los trabajadores y trabajadoras desarrollen su actividad con dignidad y donde sea posible su participación para la mejora de las condiciones de salud y seguridad".

Las leyes, los seguros y otras recomendaciones y medidas para hacer factible este indispensable propósito, no resultan suficientes sin el desarrollo de una cultura de seguridad, de respeto a la propia vida y la vida de los otros. Si bien es cierto en las actividades laborales de las grandes urbes, en faenas de alta visibilidad, es posible que las medidas de seguridad se apliquen con mayor rigor, es igualmente posible que en otras circunstancias la vigilancia sea más laxa y las posibilidades de accidentes bastante mayores, este mes es una buena instancia para repasar los protocolos.

 


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