Dudas razonables en torno al proceso constituyente

Fecha Publicación: 10/4/2016

Uno de los posibles errores en el análisis de las diferentes iniciativas gubernamentales, es que debido a su complejidad y extensión es muy difícil, de buenas a primeras, tener de todo el conjunto una opinión global. No es por pura inspiración que la taxonomía de Bloom haya puesto la evaluación en la categoría de máxima dificultad, la más exigente en el área de lo cognitivo, ya que para evaluar se requiere de competencias en los procesos de análisis y síntesis, a fin de formular juicios de valor de acuerdo con determinados propósitos. 

Aunque nunca es así de simple, se podría hacer un ejercicio sólo con dos asuntos aparentemente independientes y que sin embargo dependen de parecidas variables, el proceso constituyente y su credibilidad y el interés de la ciudadanía por participar en elecciones municipales.

El proceso constituyente, una de las metáforas para referirse al cambio de Constitución, tiene actores designados y otros que han sido seleccionados al efecto, como es el caso de los 216 facilitadores de los diálogos ciudadanos en el país. El grupo de los designados ha tenido últimamente especial relieve con las declaraciones del Consejo Ciudadano de Observadores del Proceso Constituyente, que además de haber hecho una ajustada relación de eventuales nudos en el proceso en el cual se encuentran participando, ha enfrentado la renuncia de dos de sus integrantes.

Es interesante reflexionar sobre las razones de estas renuncias, ya que una de ellas se produce porque, a juicio del involucrado, el trabajo es meramente decorativo y no es tomado en cuenta por el Ejecutivo para decisiones fundamentales respecto de cómo ejecutar los cabildos, su conducción y concentración y redacción de conclusiones, que estarían predeterminadas, reiterando el desacuerdo con cabildos comunales, que en su criterio podrían ser utilizados por los candidatos en el ámbito de las elecciones municipales. 

El mismo presidente del Consejo, en diálogo con los medios, admitió diferencias con el Ejecutivo respecto a la redacción de las conclusiones que emanen de los diálogos ciudadanos, ya que éste quiere encargarlas a un funcionario del Pnud y él estima conveniente una redacción por un cuerpo plural.

Hay que rescatar un principio valioso, que sea posible hacer estas declaraciones con independencia y en plena libertad, en otras latitudes un raro privilegio, de tal manera que la argumentación está claramente sobre la mesa, como es debido. 

El otro asunto, que marcha por su propio derrotero, es aquel de las elecciones municipales del 23 de octubre próximo, el factor inquietante es el bajo interés de la ciudadanía. En la última encuesta Adimark, un 50% dice estar "poco o nada" interesado en la votación de alcalde y concejales, mientras que un 49% dice estar "muy o algo" interesado, interés aún menor en el nivel socioeconómico bajo, donde llega a un 63%. 

Lo que tienen en común ambas situaciones es que su éxito y valor reside en la participación ciudadana y en la calidad de esa participación, la primera fase del proceso constituyente son los diálogos ciudadanos, falta saber cuál es el interés por participar y quiénes son los más interesados, de qué manera actuarán los facilitadores y en qué condiciones las opiniones que allí se viertan serán recogidas y valoradas. Así como hay dudas en el mismo consejo de observadores, puede haberlas y muchas en el ciudadano a pie.


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