Peligros clásicos del tejado de vidrio

Fecha Publicación: 10/4/2016

En tiempos no demasiado remotos, se aludía en los medios a los últimos desaguisados y entuertos gubernamentales con el consejo; "junta rabia chileno", con el nada de sutil propósito de alinear futuros opositores, lo suficientemente indignados como para actuar como un solo hombre: los enrabiados.

La técnica no tiene nada de inédita, enojar gente para conseguir toda suerte de objetivos, no todos encomiables, desconociendo el hecho que las emociones, como la rabia, son formas de energía un tanto caprichosas, que al no ser por lo común mediadas por el intelecto, tienen la peligrosa tendencia a ser conducidas por los instintos y estos últimos no son confiables a la hora de las lealtades, por tanto, los instigadores se pueden encontrar de repente, con la desagradable sorpresa que los enfurecidos han cambiado de pronto de bando.

En dirección opuesta a esta dinámica, está la más trabajosa y, por eso mismo, la menos popular, que consiste, más que en criticar las malas cosas que están haciendo los otros, demostrar las buenas cosas que se hacen en la contraparte.

La principal dificultad para hacer uso de ese recurso es que tiene que haber autoridad moral para criticar, para encender los ánimos contra las malas prácticas, los errores y los procedimientos tortuosos, poder mostrar que los que critican pueden pasar por la prueba de la blancura, ya que de no ser así los indignados pueden cambiar rápidamente de dirección.

La pena es que los costos, al final, no los pagan ni unos ni otros, sino los que engañados, con el señuelo de la rectitud y la transparencia, tuvieron esperanza y no les queda otra que perderla, con el riego que cualquier iluminado se las pueda devolver, con rumbo descocido.



PROCOPIO
 


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