Ciudades pensadas a escala humana

Fecha Publicación: 29/8/2015

Uno de los factores que indican la maduración de una institución es su capacidad de autorregulación, para lo cual se requiere un amplio conocimiento de su esfera de actividades, en el entorno inmediato y en los escenarios futuros, de tal manera que su desarrollo tenga lugar en armonía calculada según sean las circunstancias, la contraparte de esta capacidad es el continuo sobresalto al reconocer tardíamente situaciones no contempladas que representan amenazas severas para sus proyecciones futuras.

La arquitectura urbana, por dar un ejemplo, tiene que llegar a tener esa característica: proyectar sus acciones teniendo a la vista las demandas de la sociedad y los cambios que esta espera en sus condiciones de vida. El concepto de urbanismo a escala de las personas emerge como reacción a la tendencia sostenida por largo tiempo y en ciudades como la nuestra, todavía vigente, de estructuras que sobrepasan la escala humana, creando entornos agobiadores e invasivos de gigantismo e impersonalidad.

Los otros factores que claman por la autorregulación de las empresas inmobiliarias o de los estudios de diseño, es el cálculo obligado y no siempre evidente de considerar las demandas de la gente que termina viviendo en esos complejos, sus sitios de esparcimiento, el derecho a la privacidad, el lugar físico para estacionar. Se requiere una inteligencia para hacer ciudades más amables, una nueva oportunidad en una ciudad como Concepción, en la cual el terremoto ha dejado librado espacios que deben ser tratados con más creatividad que una competencia de quien levanta el edificio más enorme.


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