De tribus, castas y "gente como uno"

Fecha Publicación: 8/4/2016

En tiempos remotos, es bien posible que ciertos grupos más numerosos se aliaran para hacer emprendimientos conjuntos, en vista de la carestía de la vida y lo agresivos que eran los animales portadores de proteínas y otros insumos aptos para el hogar. Pactos de tribus que tenían en común una profunda y más que justificada desconfianza hacia los otros conglomerados, se puede suponer que en eso se lo pasaron un par de miles de años, ya que en esos tiempos no había realmente razón para andar de prisa.

Con el paso de los milenios, la idea de los grupos fue acogida con general beneplácito. Los hindúes optaron por diseñar las castas, nadie se mueve del nicho donde ha nacido, mientras eso siga así, no hay problema. Los chinos, altamente jerarquizados, basaron su escala de calificaciones en el rendimiento académico sobre textos de Confucio; buenos estudiantes, a los colegios imperiales; mal rendimiento, al acarreo de piedras. 

Los griegos con su democracia, el gobierno del pueblo, claro que a la hora de definir al pueblo la sorpresa era que calificaban solo unos pocos. Los romanos con una aristocracia de sangre y dinero, impermeablemente invulnerable a los arribistas de siempre.

La democracia más amplia, de la cual nos vanagloriamos, pretende acercarnos, cada ciudadano un voto, igualdad de derechos, todos iguales frente a la ley, aunque existe la sospechosa tendencia a pensar que, para términos prácticos, hay algunos que son más iguales que otros. Falta mucho para aceptarnos como iguales a pesar de las diferencias evidentes, toda una nueva cultura de acercamiento es previa a la tendencia a juntarnos solo con ‘gente como uno’. 



PROCOPIO
 


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