Un regalo conmovedor

Fecha Publicación: 7/4/2016

Los escépticos deberían haber estado allí para apreciar el potencial del público penquista para responder a la presencia del arte en sus mejores formas. A teatro lleno, la gente de pie ovacionaba por enésima vez al director Juan Pablo Izquierdo, ya envejecido, pero con el entusiasmo íntegro, que agitando la rosa blanca que le regalaron en ese momento, saluda a los conmovidos auditores de la octava sinfonía, que acaba de terminar y les dice en una pausa de silencio expectante; tienen una linda orquesta, tienen un lindo público.

El primer concierto de temporada de la Orquesta de la Universidad de Concepción no podía haber tenido un inicio más auspicioso, Beethoven de nuevo, pero no repetido, nuevo siempre, con cada interpretación a la altura de sus méritos renace con nueva fuerza, estremecedor y profundo, dotado por un poder que llega a veces, muy a veces, un elegido en medio de millones, para entregar un mensaje que no termina de descifrarse.

El concierto empezó con los pocos minutos de la Obertura del ballet Las Criaturas de Prometeo, como una necesaria introducción al emperador de los conciertos, el número cinco, con un intérprete internacional excelente, el pianista letón Armands Abols, radicado en Chile.

Terminado el intermedio, la sinfonía número ocho, el director le da inicio casi antes de terminar de subirse al podio, vigorosamente, con el público cautivo en un par de minutos, escuchando, lo que es un privilegio escuchar, música atemporal y por tanto eterna.

Vamos a tener un nuevo Teatro Regional, quienes está a cargo deberán prestar atención a lo que es necesario tener para acercar al público al arte de primera línea, asunto que no se resuelve de un día para otro.


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