Saber la hora de la partida

Fecha Publicación: 6/4/2016

La idea del progreso de la ciencia es una excelente idea en general, pero de pronto parece de dudosa conveniencia, de tal manera que hay inventos que han cambiado el mundo para bien y otros que lo han dejado peor que nunca, con la posibilidad cierta de borrarlo de la galaxia, inventores incluidos, un muy insatisfactorio consuelo.

La novedad del año ha sido el jubiloso comunicado, urbi et orbe, de los científicos de la Universidad Británica de East Anglia, quienes jubilosamente informan que están trabajando en el desarrollo de un software que pueda decirle a las personas con exactitud el tiempo que les queda de vida, el artilugio requiere la completa y fidedigna relación de datos y algoritmos, para que el programa pueda determinar de una forma clara y precisa cuáles enfermedades pueden afectar nuestra longevidad.

Es la forma más solapada de sacarnos el piso, la completa convicción que somos inmortales hasta que no se pruebe lo contrario, la prueba concluyente de este convencimiento profundo es que al ser interrogados sobre la posibilidad de abandonar este mundo, siempre será pasado mañana.

Los orgullosos creadores dicen que traerá muchos beneficios, además de preparar a las personas para el día final, los ayudará a tomar decisiones de largo plazo, ya sean financieras o de cualquier tipo.

A lo mejor se espera largas filas de interesados en tan necesario conocimiento, tal vez con una modesta contribución para el paso siguiente de la investigación, que podría ser alterar ligeramente los resultados. Por lo pronto, la mayoría prefiere tomar las medidas del caso sin saber a ciencia cierta cuándo le apagarán el televisor.

PROCOPIO
 


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