Hasta cuando van a sufrir los caballos

Fecha Publicación: 3/4/2016

La modernidad tiene muchos puntos ciegos, el último desarrollo informático, le dernier cri de la hojalatería computacional, está acompañada de usos y costumbres arcaicos que sobreviven por inercia y otros veces por necesidad. En sí misma esta situación no tiene nada de malo, excepto cuando sí lo tiene, como es el uso, todavía, de tracción animal en calles y carreteras.

Como referencia, una cita de Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz 1952; "Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente está en peligro de menospreciar también la vida humana". Muy cercana a la conclusión de la academia que sugiere que el maltrato animal es, a la vez, un factor que predispone a la violencia social, y una consecuencia de la misma, que forma parte de la cascada de la violencia que afecta tanto a los individuos como a la sociedad.

Puede ser parte de la pobreza, la pérdida de respeto por la vida propia y ajena, más aún si se trata de animales, con el ejemplo de los carretones tirados por caballos, un sistema inadmisible de flete que perdura, un sistema anacrónico y cruel, que demanda de ceguera voluntaria para no apreciar el sufrimiento y frecuente maltrato de animales nobles.

En algunas ciudades latinoamericanas, los municipios han desarrollado planes de subsidio para que los carretoneros usen otros vehículos, al principio a la buena, para dejar a burros o caballos descansar en paz, o a la brava, cuando los rebeldes de siempre insistan en seguir haciendo sufrir a bestia inocentes. Chile ya no está para eso, falta voluntad, salir a mirar de cerca a los caballos y de más cerca a sus abusivos conductores.

 

PROCOPIO


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