Los nueve nudos del proceso constituyente

Fecha Publicación: 2/4/2016

Con todo el dispositivo ad portas, resulta inquietante que estén dando vueltas por allí una serie de interrogantes sobre el modo como se llevará a cabo el inicio del proceso constituyente, sin mencionar, por el momento, el auténtico interés de la ciudadanía por participar. Más aún, si los que exponen las dudas son, ni más ni menos, los integrantes del Consejo de Observadores.

Las críticas y reparos que se han hecho desde esa instancia, sobre una base de la mejor y más cercana información, son múltiples,  entre ellas, excesiva injerencia del Gobierno, la falta de información, la poca efectividad de las campañas comunicacionales y la poca claridad sobre el alcance del trabajo de los observadores, más o menos lo que  grosso modo preocupa al ciudadano de a pie.

Muchos de estos cuestionamientos han estado presentes más de una vez en las discusiones sobre el tema, para empezar la posible instrumentalización de estos encuentros mediáticos para fines de proselitismo o directamente eleccionarios, se ha expresado que todo el proceso inicial estará terminado antes de las elecciones municipales, pero a juzgar por los cambios de ritmo sobre la marcha, en otras iniciativas de similar complejidad, hay seria dudas sobre la adecuada fiscalización.

No es sencillamente por pensar mal, pero la participación de  Facilitadores voluntarios, sin saber cómo se eligen ni quiénes son, qué calificaciones o perfil deben poseer, deja abierta la puerta para eventual ocupación por personas u organizaciones que busquen influir indebidamente en el debate constitucional.

 Para cualquiera que haya participado en una asamblea, incluso con tablas de fácil despacho, es evidente que puede haber problemas con la efectividad de los cabildos provinciales, se entiende que se podrá implementar encuentros de carácter local y  que además habrá citas de carácter regional, aunque la idea de la más amplia participación es inmediatamente atractiva, es de difícil administración manejar la información que de allí surge, el método que se  utilizará para documentarla y mediante que procesos se garantiza que todas las ideas sean tratadas de modo ecuánime.

En la misma línea, no es explícito como quedarán representadas las minorías en los acuerdos que se redacten con las conclusiones del debate, uno de los puntos más conflictivos, ya que el Gobierno no ha explicado cómo quedarán plasmadas todas las visiones, sobre todo si estas son contrarias a las gubernamentales.

EL Consejo aludido tiene estas y otras reservas de parecida densidad, es muy legítimo que las exponga públicamente, toda vez que su misión final será, como se ha estatuido, entregarle a la Primera Mandataria un documento llamado "Bases Ciudadanas para una Nueva Constitución" con la síntesis de los diálogos, los que serán la base del proyecto de reforma constitucional. Sin saber quién redactará el texto ni cuáles serán los documentos que se empleen para materializar el texto o si existe algún criterio para incluir o excluir determinada información.

Aunque la relación es incompleta, ya hay suficientes aristas expuestas para hacer un pronóstico de eventuales malentendidos, un factor que en sí mismo acelera el desarrollo de las sospechas y la desconfianza, posibles letras chicas, sorpresas a medio camino. Aun no parece reconocerse cuales son las características de un  vehículo en trayectoria de colisión.

 

 

 

 


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