El tempestuoso prólogo del proceso constituyente

Fecha Publicación: 27/3/2016

Sin importar que todavía haya asuntos por resolver, sobre todo en las naves insignia de las propuestas gubernamentales para reformas de la administración pública, se abre un nuevo frente, aunque en realidad el inicio ya se había establecido, solo que en una suerte de pasos de apertura. 

El Consejo de Observadores para el proceso constituyente fijó las fechas de los cabildos para el cambio de la Carta Fundamental, la sugerencia es que los encuentros locales se lleven a cabo desde el 16 de abril hasta el 19 de junio, los cabildos provinciales entre el 2 y el 10 de julio. Las reuniones regionales, se efectuarían desde el 24 de julio, finalizando 90 días antes de las elecciones municipales. Es un primer calendario, a la primera mirada, de ambicioso propósito para tan complejo asunto.

Las posiciones ya se encuentran establecidas; por un lado el vocero de Gobierno Marcelo Díaz, quien al cerrar un encuentro con representantes opositores sobre la materia, concluye "creemos que el Proceso Constituyente es una oportunidad de lujo para que quienes tenemos responsabilidades públicas nos encontremos con los ciudadanos e intentemos abordar este clima de desconfianza que afecta tan fuertemente a la política y a las instituciones".

En términos parecidos, reconoce la existencia de diferencias, insistiendo que al abrir un proceso de diálogo se puede asegurar que todos sientan que tienen los requisitos y las garantías aseguradas para poder participar, un sentimiento claramente no compartido con el otro lado de la vereda, de esa manera, el presidente del grupo constitucional del bloque opositor, Alberto Espina, declara "Hemos concluido en esta reunión que el Gobierno suspenda este proceso constituyente mientras no haya garantías de seriedad y no se cumplan con los requisitos que el propio ministro Burgos señaló a la prensa y en forma pública hace unos días atrás, que este tiene que ser un proceso libre, transparente, robusto, serio y sin sesgo político". 

Para ser un proceso que interesa por igual a toda la ciudadanía, que establece la mayor de las hojas de ruta, las declaraciones de tan profundo contraste, en términos un tanto descomedidos, llaman a la reflexión, debe haber más de un acercamiento faltante para que el presidente RN Cristián Monckeberg agregue que "Chile Vamos tiene absolutamente claro que no va a estar disponible para un blanqueo de un proceso que está mal conducido, que se está llevando de manera ideologizada y politizada".

Para el ciudadano corriente, estas declaraciones ya tienen repetidos precedentes, parece ser que la historia no deja lección alguna, por un lado las declaraciones de puertas abiertas y disposición al diálogo, y por otro la declaración de impermeabilidad y falta de garantías, de la intención de llevar adelante las iniciativas en tiempos acotados y rígidos, con una permanente sensación de urgencia.

El problema de las prisas cuando hay asuntos pendientes y situaciones por aclarar, es la generación de desconfianza, de duda del correcto proceder cuando no se tiene toda la información sobre la mesa, la posibilidad de trabajo desprolijo, sobre lo cual existe abundantes precedentes en todo lo que se ha venido discutiendo hasta aquí, con ejemplos concretos y actuales, a pleno conocimiento público.

Para todos los chilenos, esta iniciativa debe llevarse a cabo con la prudencia y la seriedad necesarias, es evidente que quedan asuntos por resolver antes de enmendar la plana. 


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