Buscando una cura contra la violencia

Fecha Publicación: 28/8/2015

Un grupo de educadoras de la Universidad Santo Tomas, en la capital, titulan un comentario Violencia en el siglo XXI: ¿Una enfermedad sin remedio?, una pregunta que es en realidad intemporal, la violencia está en nuestro ADN, con razón Desmond Morris, un connotado zoólogo y escritor, describe a nuestra especie como el mono desnudo y asesino. 

Es posible que la agresividad tenga una razón atávica: la de una especie débil que pudo sobreponerse gracias a la agrupación y al empleo de la fuerza colectiva, puede ser. Pero también puede ser que sea ésta la especie que mejores oportunidades tiene para hacer de su destino una cosa diferente, si se lo propone. 

La Dirección de Servicios Estudiantiles de la Universidad de Concepción, toma cartas en este aspecto, invitando a la comunidad universitaria a participar en la charla Violencia en el Pololeo; cuando se termina el respeto y empieza el abuso. En parte por la oportunidad, dada la edad de los estudiantes y su etapa de vida, pero hay que tener los debidos resguardos. 

Por lo común se cree que la edad promedio en la que hay más propensión para caer en la agresión física es durante la adolescencia, entre los 12 y 17 años. Sin embargo los seres humanos comienzan a mostrar señales de agresión a muy temprana edad.

Los niños al año expresan su enojo de manera violenta, pegar, morder y pelear, poco más tarde ya son capaces de realizar una amplia variedad de actos agresivos. Es esa la primera oportunidad de actuar, con la intervención guiada y sistemática, por parte de la familia y escuela, se puede prevenir futuras conductas violentas, de adolescentes y adultos sin autocontrol, antisociales, conflictivos e incluso delincuentes.


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