Cambios para frenar la desvalorización de la democracia

Fecha Publicación: 26/3/2016

El estudio Latinobarómetro es producido por la corporación homónima, una ONG sin fines de lucro, que se da a conocer en 1995, al realizar el trabajo de campo de la primera ola de encuestas de América Latina en ocho países: Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. 

La situación de Chile, ante este tipo de consultas, era un tanto más compleja, fue el último país en América Latina que se incorporó a las democracias de la llamada "tercera ola" y comenzó a hacer encuestas desde el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (Cerc), en 1985, ante las obvias dificultades y restricciones de una encuesta en tiempos de dictadura, el Cerc, se acercó a académicos de otros centros de investigación regionales para buscar orientaciones y llevar adelante este programa.

El año recién pasado se cumplieron 20 años de monitoreo de las sociedades latinoamericanas, haciendo posible estudios comparativos de mucho significado para interpretar la realidad presente y las tendencias de los desarrollos futuros en los ámbitos políticos y económicos, con una mirada alzada por sobre las coyunturas nacionales, en una visión global de Latinoamérica, que comparte de alguna manera parecidos destinos.

En su conjunto, el análisis describe que después de años de crecimiento acelerado, la región experimenta los efectos de la desaceleración en las principales economías. Se hacen cada vez más evidentes, como si fueran competidores, las demandas por igualdad que aparecen al apreciar los resultados de los avances en las buenas épocas y la demanda por eficiencia y productividad que surge de la aspiración al desarrollo. 

Los gobiernos no parecen capaces de resolver ese desafío; el de avanzar en ambos simultáneamente. Para un sector creciente de los ciudadanos la economía importa, pero no es suficiente, se trata de entregar igualdad de derechos políticos y sociales. En el estudio se observa, igualmente, que con una población desideologizada, decepcionada de la política, con bajos niveles de confianza y ciudadanos empoderados, la demanda de más y mejor democracia y la demanda de más y mejor sociedad están presentes transversalmente en las manifestaciones callejeras de la región.

En una conclusión que se asemeja mucho a la apreciación general de la ciudadanía, el Latinbarómetro registra el ánimo de desmantelar las desigualdades y garantizar la seguridad ciudadana, como banderas de lucha sin ideologías. El primer indicador de este último aspecto es la depreciación de la democracia, que había tenido una evolución positiva desde 68% en 2002 a 79% en 2013 y que el año 2015, por vez primera desde que se comenzara a medir la variable, muestra una disminución a 72 %.

Chile muestra uno de los apoyos más altos a la democracia en la región, sin embargo, es el país que más ha perdido en cantidad de participación electoral en los 20 años de mediciones (34%), la separación de la clase política evidenciada por la poca convocatoria electoral delata la indiferencia y desconfianza, en la base indicadores de la misma cosa: la insatisfacción y la indignación por el actuar de muchos de los actores de la política contingente, más allá de sus ideologías.

La transparencia, las muestras objetivas de las buenas prácticas, la eficiencia de las acciones, la elemental decencia de los comportamientos, están bajo el escrutinio de la ciudadanía, es fundamental que la clase política apruebe esas asignaturas.


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