Tareas pendientes ante una escasez hídrica que ya es estructural

Fecha Publicación: 24/3/2016

Hasta cierto punto, por estar la ciudad de Concepción rodeada de agua, un río en cada lado, más lagunas y humedales, la preocupación de los penquistas por la sequía es más bien por el impacto de este fenómeno sobre la producción de alimentos y el alza consecuente de los precios, no hay por lo general una percepción de recurso hídrico en peligro.

Lentamente, esa seguridad empieza a ser sometida a prueba, temperaturas más altas y menos lluvias producen en algunos una razonable preocupación, al observar las consecuencias de esos fenómenos, en el entorno inmediato, o a nivel global. Desde comienzos del siglo XX, la población mundial se ha duplicado, mientras que, como resultado del desarrollo industrial y del mayor uso agrícola, la cantidad empleada de agua se ha sextuplicado. 

Puede resultar obvio, pero hay que recordar que en el mundo existe actualmente la misma cantidad de agua que hace 2.000 años y que se ha incrementado la sobreexplotación, la contaminación y los efectos del cambio climático. En la actualidad, casi el 40% de los seres humanos enfrentan problemas debidos a la escasez de agua, la tendencia, de no empeorar las actuales circunstancias, señala que hacia el año 2025 se verá afectado un 66% de la población mundial asentada en países de África y Asia Occidental. 

Esa es la razón por la cual, en muchos países del mundo, se conmemoró el martes recién pasado los 23 años de la declaración del Día Mundial del Agua, que se origina en la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo de la Tierra, realizada en Rio de Janeiro, Brasil, en diciembre de 1992, con la finalidad de fomentar y sensibilizar a la población sobre la importancia del uso racional de los recursos hídricos, para garantizar el desarrollo, bienestar social y la perdurabilidad de los ecosistemas del planeta. 

Chile es considerado un país privilegiado en materia de recursos hídricos, aunque se hace rápidamente evidente su heterogeneidad. Desde la Región Metropolitana hacia el norte prevalecen condiciones de escasez, mientras en el sur el agua parece abundar, hay vastos sectores, sin embargo, con problemas muy severos de abastecimiento, de cualquier modo es indispensable sensibilizarnos ante la fragilidad de este recurso indispensable para la vida y tomar conciencia sobre su uso eficiente, teniendo en cuenta que cerca de 500 mil personas que viven en zonas rurales aún no disponen de agua potable en sus hogares.

Una manera directa de dimensionar la situación, y como primer paso para disminuir el consumo de agua, es tomar conciencia de cuánto es su uso cotidiano, ya que suele ser más alto de lo que a primera impresión pareciera; desde lavarse las manos; 12 litros por minuto, a 60 litros en cinco minutos de ducha o lavar platos y 120 litros en 10 minutos de regar el jardín. Se estima que en estos menesteres, sumando las comidas y bebidas que ingerimos, el consumo diario de agua de un chileno promedio asciende a 125-200 litros, una cifra que se eleva hasta más de 600 litros en el sector oriente de la capital, donde el consumo per cápita es más alto. 

Mientras la alta política se hace cargo de las iniciativas para el cuidado del agua, para la modernización de los sistemas de regadío, para la regulación de su empleo, en el ámbito de la sociedad cercana hay una importante oportunidad, una responsabilidad para cada uno de nosotros, sin excepción.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF