El preocupante cambio de prioridades en los consejos regionales

Fecha Publicación: 23/3/2016

Para los ciudadanos de a pie, los que sienten los ruidos de la política como un intercambio de mensajes puestos en clave para los que pertenecen a las cofradías, el ajetreo de estas últimas semanas, con fotos de grupos de políticos anunciando sorprendentes nuevas vinculaciones e innovadoras iniciativas de nuevas agrupaciones, parapetados tras sólidas sonrisas ganadoras, es sintomático de un nuevo y vecino período electoral, la situación más sublime del mundo político, la política misma por antonomasia, ocasión en la cual se pone a prueba el arte de lo posible, al precio que sea posible, con algunas holguras y excepciones.

Para anticiparse a los hechos y dejar la cancha lo más pareja posible, mucho antes del primer disparo de partida, desde el Ministerio del Interior se hizo llegar una circular -registrada como Nº 15-, en la que se establece que intendentes, gobernadores, secretarios regionales ministeriales y jefes de servicio deben renunciar a sus puestos en el caso de quienes vayan a postular en los comicios del 23 de octubre. 

Se recuerda igualmente el artículo 74 de la Ley de Municipalidades que determina la inhabilidad para quienes quieran postularse a los cargos edilicios. Se establece que no podrán postular los ministros de Estado, subsecretarios, seremis, gobernadores, consejeros regionales, parlamentarios, miembros del consejo del Banco Central y el contralor general de la República, que de estar interesados en ser candidatos deberían dejar sus cargos al menos tres meses antes de la elección, ya que las candidaturas deben inscribirse 90 días antes, es decir, el 25 de julio.

La idea, muy defendible, es que se busca dar una señal de transparencia y probidad, para evitar que una autoridad aproveche de hacer algún tipo de campaña utilizando las facilidades y las oportunidades de contacto o influencia que le da su cargo.

Por supuesto, no se puede inhibir las ambiciones de nadie para subir la mirada en busca de mejor destino, lo lamentable ante esa posibilidad es que algunas estructuras se vean rápidamente despojadas, así surge la inquietud de quienes tomarán la posta de los eventuales candidatos en el cuerpo político. La salida de consejeros que buscan el desarrollo municipal obliga al Core a reformular estrategias y replantear comisiones, en términos de uno de los integrantes del Consejo, mientras otros señala acertadamente la dificultad de improvisar en un segundo tiempo que ya partió.

Para la situación desde ya frágil de los proyectos de descentralización, con algunos avances concedidos graciosamente, en la medida que la autoridad central así lo decida, con elecciones efectuadas para proveer cargos cuyas funciones están por definirse, la ausencia de las autoridades elegidas es un severo traspié, se pierde la unidad de criterio y la dinámica del desarrollo de esa indispensable iniciativa. Hacer una región poderosa con su propia gente, difícil objetivo si a medio camino la gente abandona.

Con el respeto que puede merecer la decisión de cada cual de orientar su destino político, de trabajar en los complejos asuntos del reparto de influencia por bien de las respectivas coaliciones, queda en duda el verdadero compromiso, la auténtica vocación de los que en su oportunidad postularon justamente para robustecer la gestión regional.


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