Medio ambiente: entre el compromiso y el doble estándar

Fecha Publicación: 22/3/2016

Es una realidad lamentable que las circunstancias más graves, como las lesiones al medio ambiente, las más apremiantes, las más urgentes, pierden lentamente su valor de llamada de alarma con el paso del tiempo, con la reiteración de declaraciones retóricas y medidas parciales de implementación tibia e incompleta. Se pierde así una oportunidad crítica de cambiar un escenario que no puede seguir estando como está, de mal en peor. 

El director de la ONG Ecosistemas declara recientemente: "si se mira a Chile en su conjunto hay otros problemas ambientales muy graves, como los relacionados con las zonas de sacrificio, los grandes nudos de plantas termoeléctricas quemando carbón para alimentar a la mega minería en Mejillones, Tocopilla, Puchuncaví, Ventanas, Coronel, en este país hay casi un rosario de áreas de sacrificio".

En otros entornos, con mayor o menor impacto en las comunicaciones de los medios, se alude a otros daños; las represas, los planes de sospechosos proyectos de manejo de los bosques, como si estos hubieran sido incapaces de manejarse por sí solos, en miles de años de existencia, de desarrollos urbanos invasivos, que cubren humedales sin escrúpulo alguno. Los encargados de la evaluación del impacto ambiental de los emprendimientos de la más diversa suerte tienen las manos llenas de problemas pendientes y, posiblemente, tentadoras ofertas para cerrar los ojos.

El cuidado del medio ambiente, lentamente, ocupa un espacio en las preocupaciones de la ciudadanía, la más consciente, no tanto por su propio andar por el planeta, sino por aquel que se supone deben dejar como herencia a sus hijos. Especialmente los niños, suelen ser particularmente sensibles a los argumentos que se esgrimen para su protección, una esperanza tenue para el futuro, ya que la memoria y los valores son a veces frágiles.

La última Encuesta Medio Ambiente señala en sus resultados que el 64% de los chilenos declara reciclar, destacando las ciudades de La Serena, Rancagua, Concepción y Temuco. Aunque el significado de reciclar parece necesitar una definición más clara, no es demasiado numeroso el público que acude a los Puntos Limpios, por ejemplo. Pero la intención al menos, está allí. Es ese el segundo estudio nacional que trata de auscultar la percepción de los chilenos frente a los problemas ambientales.

La encuesta reveló además que un 33 por ciento considera la contaminación del aire como la principal preocupación; un 19 por ciento, la basura y suciedad en las calles; y un 8 por ciento, la contaminación en general y que las principales incertidumbres tienen que ver con la contaminación en el aire y la basura.

Como en otras situaciones, hay una enorme brecha entre lo que se dice y lo que se hace, o entre lo que se sabe que hay que hacer y lo que se está dispuesto a llevar a cabo. De esa manera, la indagación abordó también el medio de transporte más utilizado, situándose en primer lugar el automóvil con un 33 por ciento y, luego, las micros con un 27 por ciento, aun a sabiendas que un vehículo motorizado quema combustibles fósiles contribuyendo a la contaminación del aire. Otro tema similar pasa con la calefacción a leña, para quienes reclaman por la contaminación industrial, pero utilizan leña húmeda o arrojan todo tipo de materiales a su estufa.

Hay, ante este problema universal, dos vertientes complementarias y eficaces, lo que la ciencia es capaz de hacer para disminuir el impacto de las acciones del hombre y lo que el hombre está dispuesto a hacer para proteger el planeta que lo cobija.


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