Los exigentes atributos del liderazgo

Fecha Publicación: 20/3/2016

Que existan personas que manden a las otras, ha sido funcional desde que el hombre fue más de uno. Reyes, jefes, líderes, no importa el vocativo, lo que importa es que dirigen a los demás. Solo que en determinadas épocas históricas ese derecho a mandar ha sido sometido a prueba, como ahora.

Desde los romanos, vivos aun ocultamente en muchas partes, incluido el derecho, el que está a la cabecera tiene que poseer, entre otras cualidades, auctoritas — saber socialmente reconocido- y potestas- poder socialmente reconocido. La primera, especialmente, que es una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, una capacidad moral para emitir opiniones cualificadas , valoradas por la comunidad, aunque no tenga valor vinculante legalmente, tiene una innegable fuerza moral .Por el contrario, la "potestas" , tiene la capacidad legal para tomar decisiones; la autoridad y atribuciones del cargo.

Es fácilmente visible la existencia de dos estilos claramente diferenciados de liderazgo: aquel basado en la "potestas", en el cual lo relevante es la posición y el principio de jerarquía, que basa su legitimidad en sus facultades coercitivas; castigos y premios, palos y zanahorias. Si se basa en auctoritas, no predomina el liderazgo formal, sino el material, no prima el cargo, sino las cualidades, aptitudes y actitudes personales del líder, siendo lo que más importa del vínculo entre éste y los miembros de su grupo, los valores éticos, morales y motivacionales que comparten.

Si bien es cierto que algunos de nuestros políticos exhiben esas cualidades, parece ser que muchos más no tienen una ni otra.
 


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