La arqueología más reciente

Fecha Publicación: 18/3/2016

Para países de breve historia, como los nuestros, al menos la breve historia que se nos ha dado a conocer, resulta particularmente conmovedor saber de testimonios materiales de un pasado remoto. La arqueología de Latinoamérica tiene menos cosas viejas que en otras partes del planeta. Debe ser por eso que mueve a envidia cuando un egiptólogo de rutina se encuentre como si nada con tres estatuas de dioses enterrados e impecables con la friolera de tres mil o cuatro mil años, que para nuestros modestos estándares ya da lo mismo.

Se puede competir, sin embargo, con los exploradores que recientemente hallaron y recuperaron los restos del naufragio más antiguo de la Edad de Oro de la Exploración de Europa en las costas de Omán. Se trata de un navío de nombre familiar para los chilenos, Esmeralda, que en este caso corresponde al capitaneado por Vicente Sodre —tío materno de Vasco de Gama— que se hundió en mayo de 1503, durante una fuerte tormenta que mató a todos los que iban a bordo.

Entre los utensilios hallados destaca una moneda de plata poco habitual, denominada indio, que el rey de Manuel de Portugal ordenó fundir en 1488, una pieza de oro cruzado acuñada en Lisboa entre 1495 y 1501, una campana de bronce y un disco de cobre y aluminio marcado con un escudo de armas de la realeza portuguesa, armas y un cañón de bronce.

Ahora mismo, si nos pusiéramos a competir en serio con los exploradores del fondo del mar, podríamos encontrar restos arqueológicos de envases plásticos de supermercados desaparecidos, o pañales anacrónicos ya discontinuados, es interesante, pero es mejor noticia aquello del Esmeralda.

 


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