Estándares asociados a la calidad en la educación

Fecha Publicación: 16/3/2016

En medio de las triunfalistas primeras prisas de la Reforma Educacional, antes que dificultades no previstas obligaran a revisar los esquemas, y en el proceso cambiar de ministro, hubo un abundante peregrinaje a la referencia primaria en calidad de la educación; Finlandia, sorpresivamente solo entonces y no mucho antes, como podría haber sido conveniente. Se organizaron verdaderos tours en busca de las tablas de la ley, para regresar convencidos que todo estaba bien por estos lados, solo que faltaba algo de implementación.

No todos fueron igualmente optimistas, aunque hay que dejar claro que desde la partida todos coincidían que en el modelo había muchos elementos valiosos, la diferencia estaba solo en la apreciación de lo que sería necesario hacer para que un proyecto de esa naturaleza funcionara sin tropiezos en nuestra particular realidad.

Aureolada de prestigio por sus resultados en las evaluaciones internacionales, como el ahora muy conocido Pisa (Program for International Student Assessment), Finlandia pudo mostrar los excelentes resultados de iniciativas emprendidas hace 30 años, con profundas reformas en su sistema educativo; la prueba en cuestión les ofreció la oportunidad de constatar los efectos positivos de esa reforma de manera incuestionable.

En la primera evaluación Pisa, Finlandia logró el primer lugar en lectura entre los 43 países participantes (los 30 países de la Ocde y 13 países asociados); llegó al 4to lugar en matemática y al 3er en ciencias. Manteniéndose entre los primeros países del mundo por la eficacia de su educación, Finlandia mejoró aún más su posición en el mismo examen tres años más tarde, con otra característica notable; Finlandia, muestra, después de Islandia, el más bajo impacto de las diferencias sociales sobre los resultados de los alumnos.

En el Gran Debate sobre el Futuro de la Escuela, desarrollado en ese país, da cuenta de la fórmula que concentró gran parte de la polémica, fue qué había que poner en el centro del sistema, el alumno o los conocimientos. Finlandia eligió sin discusión la primera alternativa. Los estudiantes, libres de progresar a su ritmo, adquirirán más fácilmente los conocimientos fundamentales, una idea que orienta la acción de todos: el Estado, las municipalidades, los directores de establecimiento, los profesores. Finlandia respeta profundamente los conocimientos, pero respeta aún más a los individuos que están en proceso de adquirirlos.

La Reforma contempla todos los aspectos del complejo proceso educacional, desde la vinculación de los padres, la infraestructura, el plan de estudios, las jornadas de trabajo escolar, la infraestructura y medios auxiliares, así como los espacios para la entretención, la cultura y el deporte.

Antes de esperar saltos cuánticos en la calidad de la educación y sus productos, es conveniente dar una mirada a los pasos secuenciales de este modelo, o el que inspire cambios definitivos, el tiempo que toma implementar una reformulación de esa magnitud, la voluntad de propósito y la continuidad de los esfuerzos.

La primera condición es dejar la calidad de la educación en el centro, por sobre intereses personales o de grupos, no confundir los cambios como oportunidad para reivindicaciones gremiales, o posicionamiento partidario, con acuerdo y voluntad unánime en bien de los futuros ciudadanos de Chile. 


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