El promisorio impulso agropecuario

Fecha Publicación: 15/3/2016

En el centro del centro de la urbe, en medio de la pileta de la Plaza Independencia, una columna sostiene a la diosa Ceres, una hoz en la mano derecha, la izquierda sostiene un manojo de trigo. No está allí por motivos decorativos, muestra lo que en su tiempo fue la actividad predominante de la zona; la agricultura, ahora, entre industria y tecnología, parece extemporánea y ajena.

La realidad industrial de la zona amerita un análisis nuevo del escenario, hace varias décadas, la Región se asociaba a los emprendimientos textiles, la pesca, el acero, la refinería de petróleo, incluso cerámica y loza. En el transcurso de la implementación de esas áreas productivas, otras actividades bajaron su perfil, el mundo rural migra a la ciudad y a sus industrias, la agricultura pierde presencia, se transforma en un recuerdo un tanto nostálgico con algunos representantes que luchan por un espacio en precarias ferias campesinas.

Junto con las sucesivas crisis, por diversos motivos de la industria, por excesiva y abusiva competencia, por disminución de competitividad, por pérdida de ventajas comparativas, o disminución de materias primas, se han producido cambios de las circunstancias a nivel global.

En los últimos años, las tasas de crecimiento de la producción agropecuaria mundial y los rendimientos de los cultivos han disminuido, en los mismos estudios se concluye que la producción agropecuaria mundial puede crecer en línea con la demanda, siempre que se apliquen las políticas nacionales e internacionales necesarias para fomentar la agricultura. La austera presencia de Ceres, testigo de la ciudad desde abril de 1856, contiene un mensaje valedero; puede haber un futuro en la fertilidad de la tierra.

En esa línea, el Centro de inspección de fruta de exportación, en Cabrero, un proyecto largamente anhelado por productores y exportadores, es una infraestructura que responde a la necesidad de los productores de contar con un sitio de inspección cercano a la zona de producción centro-sur, que permitiría hacer un uso más eficiente de los puertos de la Región, añadido a la indudable mejora en conectividad resultante del nuevo acceso de la carretera de doble pista Cabrero-Concepción, de próxima inauguración.

La apertura de este centro de inspección fitosanitaria representa un lugar de indudable importancia estratégica para el desarrollo de la Región del Bío Bío, brindando puestos de trabajo directo, más la eventual concurrencia de cientos de empleos en la cadena comercial y productiva de este importante rubro. La infraestructura permite el procesamiento de cuatro a cinco millones de cajas de fruta producidas de Chillán al sur y muy favorable proceso de pre-embarque cooperativo entre el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y Asoex.

El intendente ha señalado que el desarrollo agrofrutícola es uno de los pilares de la Estrategia Regional de Desarrollo del 2030, resulta del ajuste de la perspectiva de desarrollo de la Región a las nuevas condiciones climáticas que hacen posible que el desarrollo frutícola que antes sólo estaba hasta la Región de O’Higgins migre hacia la Región del Bío Bío y al sur.

La industria agropecuaria regional tiene una oportunidad prometedora, han cambiado algunas circunstancias favorablemente, está en los planes de desarrollo, es la hora de desarrollarlos.


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