Nuevos intentos de hacerse la América

Fecha Publicación: 15/3/2016

En abril de 1492, Cristóbal Colon firma con los reyes Católicos la llamada capitulación de Santa Fe, un contrato a punta de rezongos y pataletas, que al final logra llegar a acuerdo; había en esto mucho paño que cortar, documentos autorizando la financiación de la expedición a la India por el mar occidental. La parte más dura fue la exigencia de Colón, un negociador implacable y bastante amarrete, de una serie de prebendas y títulos, entre ellos: Almirante, Gobernante, Virrey y 10% de las riquezas. 

Hubo mucho capital en riesgo, la Pinta, la Niña y la Santa María, con un presupuesto de unos dos millones de maravedís sufragados por Isabel I de España a través de banqueros y burgueses valencianos, del resto de España e italianos, y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable y primordial de los hermanos Pinzón: Martín Alonso y Vicente Yáñez, que eran copropietarios de la Pinta y la Niña.

No hay suspenso, porque sabemos que les fue aceptablemente bien. Hasta el regreso fue complejo, en medio de feroz tormenta, Colón, con la Niña, consigue arribar a duras penas en Lisboa, Martín Alonso Pinzón hace lo propio en el puerto de Bayona. Las naves, por fin, llegaron al puerto de Palos, un día como hoy Colón marchó a Barcelona para informar a los reyes de sus descubrimientos.

Por estos lados nadie tenía idea que habían sido descubiertos, se enterarían bien pronto. Sabrían, muy a su pesar, el verdadero significado de la expresión "hacerse la América". Actualmente, otros desembarcos abusivos han resultado igualmente provechosos, solo que esta vez los responsables no son recibidos en gloria y majestad, sino llevados a los tribunales, una excelente innovación.


PROCOPIO


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