El mundo de Cristina

Fecha Publicación: 14/3/2016

Sin otro propósito que traer a la mente ese tipo de pinturas, para que le sea más fácil recordar una en particular, que es muy posible que haya visto por ahí. Se trata de una de los cuadros más famosos de Andrew Wyeth: "El mundo de Cristina". El paisaje es desolador, ocho décimas de la tela con una suave colina de color ocre, pintado pasto por pasto, al mirar el detalle. Un horizonte muy alto y curvo de color azul grisáceo, en el cual se destacan dos construcciones de madera, una suerte de bodega al centro y una casa de dos pisos con mansardas en el techo, de igual color, blanco y gris, en el lado derecho.

El personaje central y único es una muchacha tendida en el prado, intentando avanzar hacia la casa que parece estar fuera de su alcance, y así es, Cristina había tenido poliomielitis, la espantable "parálisis infantil" y como consecuencia, no puede caminar, tiene los brazos muy delgados, en la pose de gateo, no se le ve la cara, sólo el pelo oscuro despeinado por un poco de brisa.

Wyeth pintó esa tela en 1948, inspirado por la valentía de esa muchacha, luchando por superar su existencia dura, en el cuadro trata de representarla "como una langosta varada en la playa", en términos del artista.

No están en la tela todos los que a consecuencia de defectos congénitos, heredables, secuelas de enfermedades o traumas, han quedado con sus capacidades disminuidas, personas con algún grado de discapacidad que logran compensar su falta con otras competencias. Sobre lo que no pueden actuar es sobre el prejuicio, la indiferencia o el rechazo. Reconocer esta verdad es el primer paso para eliminar esas barreras.


 


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