Nuestra corte de los milagros

Fecha Publicación: 13/3/2016

La corte de los milagros era una zona de París habitada en el siglo XIII por ladrones, mendigos y toda suerte de personajes dispuestos a cualquier cosa con tal de ganar unas pocas monedas, aunque algunos de estos emprendedores más organizados y con mayor espíritu de superación se asociaban o contrataban personal auxiliar, aún más miserable que ellos, para aumentar el volumen de ingresos, con la instrucción general y libertaria de no fijarse en detalles, como la ley y la decencia, por citar algunos de estos elementos claramente en conflicto con el libre mercado.

Se llamaba de los milagros porque sus habitantes pasaban el día pidiendo limosna y trapicheando por la ciudad fingiéndose ciegos o inválidos, y de noche, en los callejones familiares de su barrio, recuperaban "milagrosamente" la salud. Esta Corte constituía un mundo aparte, con su propio lenguaje y sus propias reglas.

Tenemos nuestra propia y bien organizada Cour des miracles, invadiendo sin rubor el espacio público, se supone ese lugar de la ciudad de su propiedad y de todos sus ciudadanos, que resultan expulsados o alejados por exceso de ruido, de gritos, de vendedores, de músicos y predicadores. No se escapan ni las puertas de las clínicas y hospitales, que convierten el lugar en un pasillo repleto de malas noticias. 

Todo eso ocho siglos más tarde, algo no debe estar bien en la capacidad de respuesta de los encargados de parar el escándalo, así como nuestra propia indiferencia o la voluntaria ceguera para no hacernos en parte responsables de estas situaciones lamentables. Hay milagros que no ocurrirán sin el compromiso de todos.



PROCOPIO
 


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