Hacia una fijación más regulada de los precios de medicamentos

Fecha Publicación: 11/3/2016

En el fondo de las tribulaciones de la ciudadanía, al momento de intentar entender qué es realmente lo que está en juego, o cuáles son los objetivos del actual gobierno, se puede visualizar una dicotomía que tiene, sin embargo, una infinita cantidad de puertos intermedios; la presencia en la marcha del país de más o menos Estado, uno protector u otro subsidiario. 

Sin embargo, para el común de los mortales, como parece ser la actitud más general entre los chilenos, hay una verdad intermedia, no se confía del todo en la capacidad del Estado para administrar el conjunto de la dinámica nacional, pero si se le pide que se haga cargo de determinadas tareas, las cuales se encuentran adecuadamente descritas en la Constitución, el particular pacto social de este país, como la seguridad, por ejemplo, o la preocupación por los que requieren más auxilio.

Otros son más discutibles, ya que la subsidiaridad no lo obliga, como impedir los abusos del mercado, sin que esto esté en confrontación con la así llamada libertad de este último, cuando la tal libertad conduce a extremos impresentables, cuando la autorregulación se transforma en utópica ante la presencia de un poder sin contrapeso.

Lamentablemente, sobran los ejemplos, la lista abundante de asociaciones herméticas para engañar al resto, los procesos de denuncia e investigación, seguidos de medidas que no terminan de convencer sin que haya penas aflictivas para nadie, borrones y cuentas malas, ni siquiera nuevas, a la espera de una próxima oportunidad.

La iniciativa de las farmacias municipales ha puesto de relieve una de estas marañas empresariales, los oscuros vericuetos de la industria farmacéutica y las retorcidas maniobras de las cadenas encargadas de la venta a personas, que sin referencias, compran lo que necesitan confiando, esta vez con muy poca base, que se trate de precios justos, razonando, esta vez erróneamente, que por razones de orden ético a nadie especula con medicamentos indispensables para cuidar su salud.

En la capital, una farmacia municipal aplicó una fórmula para entregar medicamentos hasta 20 veces más baratos, el efecto no esperado, por lo menos en orden de magnitud, ha sido revelar que la industria ha abultado los precios por décadas. Ciper (Centro de Investigación e Información Periodística), ha efectuado una publicación en la que describe cómo opera el sistema de integración vertical, con mínima regulación, que permite a las farmacias dominar no solo las ventas de medicamentos, sino también su distribución, y junto a los laboratorios, fijar sus precios.

No es una situación que sorprenda, está vigente la situación coludida de las farmacias para subir precios y los estímulos perversos a sus empleados para sugerir a los clientes la compra de los medicamentos de mayor precio. Es allí donde principalmente se asignaría valor a los fármacos. Según un informe elaborado para el Minsal el año 2010 por el consultor argentino Carlos Vassallo, gran parte del valor final que se le asigna a un fármaco se define en este nivel, fijando el precio y estableciendo aun otras utilidades en las transacciones que continúan.

Si es de común acuerdo que salud y educación están entre las grandes demandas de la población, es incomprensible que esta situación imperdonable siga estando presente en gloria y majestad. No es posible entender este grado de desprotección de la ciudadanía, inerme frente a este incontrarrestado poder.


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