Verdes promesas de Concepción

Fecha Publicación: 11/3/2016

De solo vivir en la ciudad de Concepción y sus entornos, se llega a olvidar qué tipo de naturaleza nos rodea, más aún, se llega a dejar de ver lo que tenemos alrededor, salvo cuando por visitas de gente de otra parte, o porque de pronto sacamos la mente a pasear, que se descubre que el color predominante del paisaje es el verde, todos los matices de verde, que si faltara alguno habría que inventarlo, más todas las degradaciones a propósito del cercano otoño, antes de las hojas caídas.

Para que eso ocurra el prerrequisito es la existencia de árboles, esos grandes y longevos seres vivos que respiran para que nosotros podamos respirar. No hace mucho, los Ingenieros Forestales de la Universidad de Concepción conmemoraron su día junto a la comunidad penquista entregando, a quienes quisieran adoptarlos, más de dos mil plantas nativas -entre ellas especies como Quillay, Canelo, Notro, Peumo, Ulmo, Patagua, Maitén y Pelú, al mismo tiempo que instruyendo sobre su plantación, cuidado y manejo.

Sin los árboles nativos, si les reemplaza por plantaciones indiscriminada y abusiva de árboles comerciales como el pino y el eucalipto, vamos a ganar dinero y perder tanto buena tierra como vida. Sin más pruebas, el contraste entre los bosques de los primeros, llenos de diversidad biológica, ruidos de trinos, llenos de pequeños animales y plantas, y las silenciosas y oscuras plantaciones forestales, aptas para insectos y alacranes.

Hay un desafío para el verde de la Región y la ciudad, el cuidado y uso inteligente de la tierra, una nueva y no bien pensada forma de riqueza, no solo de esa que se deposita devotamente, en la nueva religión cuyo altar se encuentra en las cuentas bancarias.



PROCOPIO


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF