Verdades que revelan las encuestas y que no se deben desoír

Fecha Publicación: 26/8/2015

Cuando las temperaturas no son del agrado de quien las mide, están las opciones de corregir los factores responsables de la alteración, de modo tal que los valores regresen a los deseables, o se puede ignorar el instrumento que informa sobre ellas, considerar que la medición es errónea, o sencillamente cambiar el instrumento.

No se suele desestimar la información con igual velocidad cuando las lecturas son favorables, incluso mientras más favorables, más creíbles parecen ser los datos que se registran, a tal grado que las cifras adquieren el valor de dogmas sobre los cuales se puede fundamentar toda suerte de iniciativas.

Las encuestas se han transformado en un termómetro, para saber de qué manera son evaluados los hechos que conforman el acontecer nacional, ubicuas, exploran flexiblemente, asuntos varios. Las más respetadas son aquellas que llevan algún tiempo utilizando similar escala, de tal manera que sus lecturas sirven para observar las tendencias y la evolución de los acontecimientos, que mientras más trascendentes, con mayor rigurosidad son observados.

Plaza pública, un informe periódico de Cadem en su estudio N° 84, del 24 agosto 2015, da a conocer sus resultados, en base a 700 casos. Más de cuatrocientas entrevistas fueron aplicadas telefónicamente y además 206 entrevistas cara a cara, en una muestra de representativa. Aunque estadísticamente se le considere con un buen margen de confianza, esos son los números y su credibilidad depende mucho de la coherencia con aquello que el ciudadano común observa en su entorno habitual.

A la pregunta; "Independiente de su posición política, ¿Usted aprueba o desaprueba la forma como Michelle Bachelet está conduciendo su gobierno?", el 66% desaprueba y un 25% es aprobatorio. A la misma pregunta hace exactamente un año, la desaprobación era menor que la aprobación, con 47 vs. 34%, respectivamente. 

Si se pregunta por la diferencia entre la aprobación y la desaprobación presidencial, a partir de octubre del año pasado, observa que la desaprobación es mayor que la aprobación, con el paso del tiempo la diferencia ha sido cada vez mayor, de menos 23 en marzo 2013 a actual menos 37, con un leve y volátil repunte a menos 23, con motivo del mensaje de mayo.

Otras cifras son el 70% de desaprobación al desempeño del actual equipo de ministras y ministros, y la mayoritaria opinión que es necesario más diálogo y gradualidad (74%). Sin embargo, lo más inquietante podría ser la trayectoria de la curva que indica el sentimiento de los consultados cuando se les pregunta si creen que el país va por buen o mal camino, pensando en todos los aspectos políticos, económicos y sociales, ya que si en marzo de 2014 los porcentajes eran mal 14%, buen 78%, en esta última encuesta los porcentajes son 25 % Buen camino, 62% Mal camino.

Si se quiere ser ecuánime en esta materia es necesario conceder que la encuesta, por su metodología puede dejar de detectar opiniones que modifiquen estos resultados, para bien, o para mal, pero es muy difícil que haya cambios fundamentales que reviertan las tendencias que se han venido observando.

Son tiempos de incertidumbre, hace mucha falta la emisión de signos adecuados de los actores políticos del país, en realidad no es mucho, es renunciar a las velocidades, a dar tiempo que las reformas necesarias se hagan con la prudencia que su complejidad requiere, es de esperar que se presten a estos asuntos la atención debida, a pesar de la proximidad de nuevas elecciones.
 


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