Días afortunadosy jornadas aciagas

Fecha Publicación: 10/3/2016

Ha llegado marzo, sombras oscuras se abaten sobre los ciudadanos que ven esfumarse con desoladora prontitud la tranquilidad apacible de las vacaciones y el brusco aterrizaje en una realidad implacable.

Se revisa, con inquebrantable esperanza, los días feriados, para ver si hay escapatoria, concluyendo que no hay demasiadas oportunidades para el ocio, más que lo estrictamente necesario.

Lo que falta es un poco de imperialismo romano, para clasificar nuevamente los días del calendario, empezando con las Calendas, el primer día de cada mes, un buen momento para ponerse al día con las cuentas, de ahí el irónico comentario de pagar para las calendas griegas, o sea, jamás, ya que los griegos, de ese día en particular, no tuvieron noticias.

Sabríamos con más certeza que ahora, de los idus, el décimo tercer día de los meses cortos y el día décimo quinto de los meses largos, asociados al asesinato de Julio César, justo el 15 de marzo del 44 Ac. Las nonas quedaban en el noveno día antes de los idus. No es una aclaración ociosa, ya que el primer día después las calendas, nonas e idus, todo Marzo, todo Mayo y las dos primeras semanas de Junio, eran días de mal augurio.

Las calendas siguen siendo de mal augurio, es del día de ponerse con las cuentas atrasadas y las nuevas cuentas, como suele coincidir con el único día en el cual casi todos los chilenos tienen dinero, es decir, cuando se pagan sueldos y salarios, es el momento de enfrentar la cálida sonrisa de los cajeros receptores de valores. No vale hacerse el griego para evitar las consecuencias de las calendas romanas.

Salvo estos, los otros días son faustos, de buen augurio, son, bien mirado, los más.


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