Clase media: ni rica ni pobre

Fecha Publicación: 23/2/2016

Si hay algo ambiguo y mutante en Chile es la reiteradamente aludida clase media, algo así como un colectivo numeroso, con problemas de identidad en los extremos, que se ubica entre un grupo, que se supone está en franco retroceso, de pobres y, por otro lado, otro menor que se supone se lleva la parte del león, aceptado que los leones toleren tal grado de asimetría, que posee gran parte del dinero en existencia.

Esa clase media, ni rica ni pobre, pero mucho más susceptible a ser pobre que a ser rica, dada su alta vulnerabilidad a los problemas económicos y a su más bien débil capacidad de maniobra, es el objeto retórico de cualquier político que pretenda llegar a alguna parte. 

No es una clase muy antigua, de hecho, su existencia en la administración del Estado se empieza a robustecer después de los años veinte con el crecimiento de los estamentos profesionales, del pequeño comercio y la pequeña industria, más un cada vez más abundante sector de la burocracia estatal.

La actual clase media es más numerosa, más instruida y aspiracional, más cierta de su importancia en la maquinaria del Estado. 

Su propia concepción del funcionamiento de la administración pública le impele a participar, sus altas expectativas se están enfrentando con las reformas que se impulsan y ve en ellas resquicios que se traducen en desconfianza de las estructuras y actores políticos tradicionales. 

Es muy posible que la clase media desee cambios, pero con la opción de participar en su definición.

Si se insiste en legislar sin la participación activa de los afectados, no resulta nada de extraño que esa posición acelere la situación de crisis que enfrenta el país.


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