Preocupación médica en torno a conservar el huso horario de verano

Fecha Publicación: 19/2/2016

Hace algunos días el ministro de Energía, Máximo Pacheco, confirmó la decisión del Gobierno de repetir este 2016 la experiencia del año pasado de mantener el horario de verano durante la temporada otoño- invierno. El Ministerio tomó esta decisión después de realizar algunos estudios, y de confirmar un marginal ahorro de energía, amén de eventuales mejoras en materia de seguridad ciudadana o de percepción de seguridad, asociadas a un anochecer más tardío.

Si bien la decisión del Ejecutivo de mantener el huso horario de verano parece a estas alturas oleada y sacramentada, vale la pena recordar las advertencias de los médicos psiquiatras expertos respecto a las consecuencias de esta medida. En efecto, la mesa directiva de la Sociedad Chilena del Sueño se reunió o conversó por teléfono con el ministro Pacheco, quien escuchó con atención la preocupación de los expertos, en base a su experiencia de campo de pacientes con alteraciones. Pero pese a sus esfuerzos para que no se repitiera una experiencia que, a su juicio, fue nefasta, no lograron inclinar la balanza a favor de su postura.

Antes de continuar, algunas precisiones. Hace 130 años, se decidió establecer el sistema de huso horario a partir del eje rotatorio del planeta y del momento en que aparece la luz en cada lugar del mundo. Para ello se estableció como referencia el "Tiempo Medio de Greenwich" (GMT), equivalente a cero, y de ahí se calcularon los husos para el resto del mundo en función de sus meridianos. El GMT exacto de Chile es de -4,7, que fue redondeado en -5. Sin embargo, en virtud de la decisión de mantener el horario de verano, nuestro GMT se acerca hoy a -3, lo que significa que los chilenos estamos utilizando el huso horario de Groenlandia, con todas las consecuencias fisiológicas derivadas de ello.

El año pasado la psiquiatra UdeC y por entonces directora de la Sociedad Chilena del Sueño, Carmen Gloria Betancourt (dejó el cargo en noviembre) explicaba a este medio que el -5 no es simplemente un número, sino "un valor al que nuestro organismo está absolutamente adaptado hace más de un siglo. El que estemos despiertos a una hora y dormidos en otras no es casualidad, y que con estos cambios hemos forzado a nuestro organismo a estar hasta mucho más tarde con luz artificial, con lo que nuestro reloj natural empieza a perder sincronía", argumentaba la profesional.

Según su experiencia, en 2015 distintos procesos se vieron afectados a partir de la alteración de las horas dedicadas al sueño, incidiendo en la capacidad de concentración, la memoria, trastornos del ánimo, cuadros depresivos y de estrés.

Es claro que el Ministerio de Energía tuvo un loable objetivo al proponer la mantención del horario de verano para ahorrar energía, pero ante la evidencia de "efectos secundarios" relevantes que no fueron considerados, quedan dudas si al momento de ratificar su decisión se ponderaron con criterio los diversos estudios encargados para medir el impacto de la medida en otros ámbitos tanto o más importantes que los millones ahorrados en energía, como son la salud física y mental de la población, en particular en un sector etario tan sensible a esta materia como son los niños.

Es esencial es que la autoridad pueda ponderar en conciencia todos los antecedentes para una eventual reevaluación. Mal que mal, no por mucho trasnochar, amanece más temprano.


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