Ventajas comparativas en la información ambiental del Bío Bío

Fecha Publicación: 15/2/2016

En los últimos cinco años se han presentado algunos importantes proyectos de centrales energéticas que se vieron frenados por recursos y acciones judiciales. En no pocos casos, los tribunales decretaron que procedía un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en lugar de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

¿Cuál es la diferencia entre presentar una Declaración o un Estudio al Sistema de Evaluación Ambiental? En la práctica, las DIA se han transformado en meros formularios de los titulares, escasamente justificados por estudios de fondo. Y eso, en la historia reciente, ha sido por lo general aceptado por el servicio público ambiental, que aprueba sin exigir el sustento técnico y científico que respalde la Declaración. 

Por lo mismo, según ha consignado la Corte Suprema en distintos casos, las resoluciones de las Comisiones de Evaluación suelen tener insuficientes fundamentos técnicos y científicos para votar y eventualmente aprobar un proyecto, tal como lo exige el artículo 11 Ley 19.300, que define cuando corresponde ingresar con un Estudio o una Declaración.

En estricto rigor, una DIA no debería implicar una investigación menos acuciosa que un EIA, y para que sea robusta, debe estar respaldada por estudios detallados sobre el entorno que va a ser impactado (la cuenca de un río, por ejemplo). Dependiendo del área de influencia del proyecto, los estudios deben identificar y evaluar objetivamente los impactos y su proyección futura, y recién entonces definir si procede ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) a través de una DIA o un EIA. 

La gran debilidad del sistema chileno es que la línea de base o información disponible es escasa y débil. Hay proyectos que cuando se instalan aportan las primeras informaciones del entorno que se intervendrá. Y es este desconocimiento del entorno el que juega precisamente en contra de una evaluación ambiental oportuna, que permita que aquellos proyectos que cumplen con la normativa ambiental aplicable, puedan contar con su debida Resolución de Calificación Ambiental dentro de plazos razonables, que no desincentiven la inversión.

En este sentido, Bío Bío tiene enormes ventajas comparativas a nivel nacional. Si bien la información sigue siendo insuficiente si se compara con la que existe en países desarrollados, nuestra región cuenta con al menos 20 años de ventaja en esta materia sobre otras, gracias al trabajo de los investigadores del Centro Eula de la Universidad de Concepción, en particular en las cuencas hidrográficas de Bío Bío e Itata, y por las inversiones realizadas por privados, en especial la industria forestal. 

El nivel de conocimiento de nuestros recursos naturales puede ser una importante ventaja comparativa frente a otras regiones, aspecto que el Gobierno Regional debe saber explotar para atraer más inversiones, nacionales y extranjeras, en particular en sectores donde se puede ofrecer mayor documentación base del entorno a intervenir. 

Esto puede significar un ahorro de meses o incluso años en investigación para ingresar al Seia, y por lo mismo, a los titulares de los proyectos ya no se les iría la vida en defender que se les pida una Declaración por sobre un Estudio. Si eso va unido de mayores aportes estatales y de la empresa privada para investigación, el futuro para Bío Bío es promisorio.


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