Hacer ciencia en Chile, la cuota regional

Fecha Publicación: 14/2/2016

Por su mayor parte, las actividades académicas se encuentran suspendidas; marzo, siempre más cerca de lo que parece, dará inicio a toda una serie de situaciones inéditas: el ingreso de estudiantes en condición de gratuidad a la educación superior y el ingreso de aquellos que estaban convencidos de calificar para igual trato y no resultó de ese modo. Es muy posible que se presenten nuevas muestras de insatisfacción y protesta, la dinámica hasta cierto punto usual.

Lo que no puede ser usual es la postergación, por esa causa u otras parecidas, de los grandes problemas para el desarrollo, que además de las riquezas naturales y los mejoramiento de lo que ya existe, continúa una prolongada situación de atraso en investigación e innovación, que se hace más evidente cuando, en contraste, otras naciones aumentan sus competencias en ese ámbito, de manera tal que es progresivamente más complejo seguir el ritmo y, como van las cosas, sencillamente tratar de estar al día.

Para el chileno medio, el valor de la ciencia es un asunto lejano, interesante, pero de poco impacto aparente en la vida diaria, un concepto de alta peligrosidad, que parece lógico, pero que en el fondo resta impulso a una tarea sin la cual el futuro resulta aleatorio y posiblemente amenazador, ya que deja al país en estado de permanente dependencia.

El director ejecutivo de Conicyt, Christian Nicolai, expresa con cierta frustración; "yo aquí no estoy haciendo ciencia, sino que gestiono una institución que permite que se haga ciencia", una declaración que llama a la preocupación, ya que proviene de un organismo que permite enfrentar en gran parte los costos de la investigación y que ha sufrido en los últimos meses una rotativa de presidentes, que renuncian abrumados por una burocracia inconmovible y un aparato de funcionamiento obsoleto y enmarañado. 

El pasado 18 de enero, la Presidenta Bachelet anunció que habría un nuevo énfasis en este indispensable ámbito de la actividad nacional. En términos concretos, comprometió para el primer semestre de este año, el envío al Congreso del proyecto de ley que crea el Ministerio de la Ciencia y la Tecnología. Una demostración de reconocimiento a falencias que no pueden seguir estando presentes ya que es absolutamente necesario instalar una cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país.

Puede ser que uno de los problemas más difíciles de resolver sea cambiar la mentalidad clásica y rutinaria de los políticos para enfrentar decididamente proyectos a largo plazo, aquellos que no repercutirán de modo inmediato en su clientela electoral, la que no reditúan ni siquiera en su vida útil como personas de servicio público, sino que establecen cambios indispensables y benéficos para las próximas generaciones, una voluntad generosa de hacer historia.

Entre las tareas inmediatas, ordenar la casa, establecer el grado de compromiso del Estado con la ciencia, es indispensable definir áreas prioritarias para el país, aquellas importantes por su impacto en el desarrollo. "Porque si formo astronautas y no lanzo cohetes, voy a tener un montón de astronautas cesantes", ironiza el director aludido.

Para la Región, fuertemente representativa en cuanto a educación superior y ciencia, las dinámicas que se establezcan al respecto resultan de extraordinaria importancia, es indispensable estar en cada fase de su desarrollo, ser parte de su implementación.
 


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